Brina

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yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - BrinaBRINA, MÚSICA PARA HERMOSAS HISTORIAS

La joven cantante eslovena Brina Vogelnik ha ido construyendo su carrera con paciencia, poco a poco, tejiendo su personalidad musical hasta convertirse en un valor sólido de la escena de la nueva música tradicional europea.

Después de una nueva visita al otro lado del océano (se presentó recientemente en Nueva York y Detroit), esta misma semana recalará en nuestro país (Madrid, Galileo Galilei, 23 de junio; Torrelavega, Teatro Marqués de Santillana, 25 de junio; Bilbao, Kafé Antzokia, 26 de junio; Zaragoza, Balcón de las Músicas de la Expo, 27 de junio). // Más información en www.brina-slovenia.net.

¿Qué tal los conciertos en Estados Unidos? ¿Muchos cambios comparados con los del año pasado? 
-Para empezar, visitamos nuevas ciudades y nuevos festivales. Es un país tan grande que detalles tan simples como esos pueden cambiar completamente la perspectiva de lo que haces. Además, hemos incorporado un baterista a la banda que nos da mucha fuerza en el escenario. No entiendo cómo habíamos podido trabajar hasta ahora sin él. [risas] De hecho, tengo la sensación de que ha estado conmigo desde el principio.

¿Cómo presentarías tu trabajo musical a una persona que nunca haya escuchado tus canciones? 
-Hay gente que dice que tocamos nueva música tradicional. En Detroit nos presentaron como una banda de folk-pop contemporáneo. Puedes escoger la que prefieras. Básicamente busco melodías en el repertorio tradicional esloveno y luego las interpretamos con una estética actual. No se trata de algo muy complicado o intelectual. [risas]

¿Y qué buscas trabajando con canciones tradicionales? 
-Mi actitud es muy abierta. Desde el momento en el que encuentro una canción que me resulta interesante, trabajo y trabajo en ella hasta hacerla mía. A veces incluso añado nuevas letras. Pero siempre lo hago desde el respeto por la canción original. Intento entender el tipo de historia que la canción me explica, dejando que me lleve a su terreno para luego yo trasladarla hasta nuestros días. Creo que es la única forma de sentir las emociones que esconden estas melodías tan antiguas, incluso si no entiendes el idioma. 
 
¿Quién te llevó hasta la música tradicioinal? ¿Algún familiar, tal vez? 
-Sí, era algo que se respiraba en casa. Todo el mundo en mi familia tiene algo de artista, cada uno a su manera, y yo crecí en ese ambiente tan especial. Mi madre estaba muy interesada en recopilar viejas tonadas eslovenas y tenía un montón de cancioneros, algunos de los cuales le habían llegado de mi bisabuelo que era un estudioso del folclore del país. Así que supongo que soy el siguiente eslabón en la cadena familiar.

¿Cómo ha evolucionado tu identidad musical desde que te vi por primera vez en el año 2003, en el Strictly Mundial de Marsella? 
-Paso a paso, concierto a concierto… Recuerdo que cuando era adolescente buscaba mi registro vocal: la fuerza que podía tener, los registros que podía dar… Con el tiempo he ido ganando confianza en mí misma, he encontrado músicos con los que me siento bien, he aprendido a disfrutar en el escenario… A veces piensas que todo sucede de forma más o menos espontánea, pero lo cierto es que tengo muy presente el esfuerzo que me ha costado llegar a lo que soy ahora.

Tu anterior disco, Pasja legenda (DruGod) es del año 2006. ¿Estás trabajando en nuevas canciones? 
-Sí, estamos preparando nuevo material. Y además hemos tenido que hacer nuevos arreglos por la incorporación del nuevo baterista. Pero estoy contenta del camino que está tomando nuestra música. No creo que tardemos mucho tiempo en entrar en el estudio, aunque antes tenemos que trabajar un poco más el nuevo repertorio.

¿Y qué nos puedes decir de la música eslovena, sea tradicional, pop o jazz? No es un país del que tengamos muchas noticias. 
-Como en todas partes, hay gente haciendo cosas interesantes en estilos muy diferentes. Fue una experiencia muy bonita participar en las noches eslovenas que se celebraron en Nueva York hace un mes. Había grupos eslovenos muy distintos. En la misma noche podías escuchar a Zlatko Kaucic, Bratko Bibic, Katalena o Laibach, y hacerte una buena fotografía de lo que se está cociendo en Eslovenia. Y además me sentí muy feliz porque me pareció que no está nada mal lo que hacemos en ese pequeño y tranquilo rincón de Europa. [risas] // Jordi Urpi