Bob Marley

marley.jpg "Bob Marley"
Timothy White
Robin Book / Ma Non Troppo, 2008

Muchos son los autores que se han acercado a la figura del maestro del reggae con desiguales resultados. Desde el español David F. Abel a la francesa Helene Lee, o el británico Jeremy Collingwood. En este caso la enésima versión de Catch A Fire, la biografía de Bob Marley rubricada por el periodista ya fallecido Timothy White, llega con esta edición ampliada en casi doscientas páginas de material extra. El británico, quién entrevistó a Marley en nueve ocasiones, e hizo múltiples indagaciones post-mortem en su entorno, combina eficazmente un estilo documental, plagado de datos y de fechas, con otro de aire narrativo y novelesco que tiene sus mejores cotas en el tramo que corresponde a la infancia y adolescencia del genial artista rastafari. Sus andanzas en la pequeña aldea rural de Nine Miles y su amistad con Bunny Livingstone o Peter Mc Intosh – quiénes engrosaran el triunvirato vocal de se funde con el devenir histórico de la isla: la independencia de The Wailers -; su relación especial con su abuelo Omeriah, y su madre Cedella; o su accidentado primer trabajo como soldador, que casi le cuesta un disgusto. Así la historia personal de Robert Nesta MarleyJamaica; las pugnas políticas de los partidos JLP y el PNP por detentar el cetro del poder; o la mítica visita de Haile Selassie, emperador de Etiopía, que llevó a cabo al reducto jamaicano en 1966. Uno de los efectos con los que juega White es el de establecer una especie de juego de espejos entre los hechos históricos que se suceden y las vivencias personales de la estrella de la canción. Como si el destino de esa nación caribeña corriera parejo al de la sombra del malogrado artista. Es esta una sincronía que surte un buen efecto argumental. El libro en si sirve como guía iniciática para adentrarse en los entresijos de la peculiar idiosincracia jamaicana y ese espíritu animista que lo envuelve todo. Desde la obeah o brujería africana, a esa araña de leyenda llamada Anancy, que en el imaginario popular tiene la facultad de trasnfigurar su cuerpo en el de otros entes. Por no mentar capítulos tan memorables como la génesis del rastafarianismo y la influencia de las inspiradoras doctrinas de Marcus Garvey en las capas más desfavorecidas de la población insular. El neófito puede descubrir que Bob Marley, además de genio y carisma, disfrutaba de poderes "sobrenaturales" como la clarividencia. Según algunos de sus allegados, era un ser tocado por la varita mágica de Dios. El presente volúmen sirve de guía musical para entender las transiciones de estilos del mento al ska, posteriormente al rocksteady, y finalmente al reggae. El lector asiste a las encarnizadas luchas entre los soundsystems – esas discotecas ambulantes con denominación de origen – de Coxsone Dodd o Duke Reid; los primeros escarceos amorosos con Rita Marley; el lapso creativo durante la estancia pasajera de Marley en Estados Unidos; la especial relación de The Wailers con los distitos productores locales (Leslie Kong, Coxsone Dodd, Lee Perry…); la excelente sintonía ideológica del cantante con el grupo británico punk The Clash, del que oye hablar en una de sus estancias en Inglaterra; la azarosa vida en el ghetto de Trench Town; el ascenso a la cúpula de la jet-set de los Wailers, con su posterior establecimiento en la mansión de HopeRoad, propiedad de Chris Blackwell, productor y capo del sello Island Records, donde el mito del reggae editó gran parte de su discografía fundamental; su intento de asesinato tras su "pretendida" implicación en una apuesta amañada en las carreras de caballos; su pasión por el fútbol; o su encuentro en Londres con el príncipe etíope Asfa Wossen, que regala a Marley un anillo perteneciente al emperador Haile Selassie, presente que el músico había vislumbrado en uno de sus premonitorios sueños. Cada capítulo viene encabezado con un título de una canción clave del combo jamaicano y en la parte final se repasa su ingente discografía. Si se le puede achacar algún pero, es la abrumadora saturación de nombres, cifras y hechos que se relatan, un handicap que entorpece un poco su lectura y exige un ejercicio de concentración extra al lector. Pero es obvio que ante los hechos históricos que tienen lugar en el relevante escenario vital, y la talla de la figura que nos atañe, haya que sacrificarse un poco y leer con lupa o releer, si es preciso. Bob Marley se convierte en un documento crucial para entender un poco más el aura de un músico "inmortal". El mismo que sentenciaba su condición en un cara a cara con un periodista. "No podeis matar a Jah, porque Jah no puede morir". // Miguel Angel Sánchez Gárate