Blackmore s Night

blackmore.jpg Blackmore´s Night
“Secret Voyage”
SPV, 2008

Liberado del yugo de Deep Purple, su guitarrista dio rienda suelta por fin a su formación clásica –solía colar guiños a Bach, Mozart y Rimsky-Korsakov en sus directos– mezclándola con sus consabidas influencias metaleras. Lejos queda sin embargo aquel majestuoso y excesivo Concierto para grupo y orquesta (EMI, 1969) o la Suite Gemini (Cleopatra, 1998), que eran más de Jon Lord que del resto de la banda. Y  aunque Ritchie Blackmore no sea un JoeSatriani o un Yngwie Malmsteen, tiene su gracia oirle puntear estos temas de corte metalero sobre piezas tradicionales de aire céltico.

Que al escucharle sea evidente que ya no hay nada nuevo bajo el sol no excusa para desconsiderar este personal proyecto. A fin de cuentas, este estilo rockmedievalense ya lo inició con sumo éxito Jethro Tull hace cuatro décadas –¿será casualidad que la patente de las canciones de Blackmore´s Night se llame precisamente Minstrel Hall Music?– y hoy día tantísimos grupos han pretendido imitarlo pasándolo por el tamiz celtíbero –pensemos en Mago de Öz o en Celtas Cortos, por ejemplo–. No sería justo por tanto desdeñar este simpático trabajo de Blackmore, una docena de temas compuestos al alimón con su mujer Candice Night, algún escarceo de su escudero multiinstrumentista Pat Regan y hasta una sonrojante versiónde aquel Can´t help falling in loveque popularizaran los desesperadamente olvidables UB-40. Entre tantos cortes de ambiente épico –como esa introducción que abre el disco con sintetizadores emulando una orquesta de cuerdas y vientosy coros de pega que recuerda más a las lides del primer Mike Oldfield (mucho antes de teñirse de rubio y hacer chill-out) que a un guitar-hero de heavey metal–,bellas galiardas (Prince Waldecks) y algo así como una tarantella dance de reminiscencias eslavas (Toast to tomorrow)que sirva de himno para animar borracheras hasta el alba, también hay sitio para algún esporádico detalle arábigo, puntuales intervenciones solistas del vivo violín de Gypsy Rose y acercamientos al ya plúmbeo sello Enya(Far Far Away), e incluso se añade una canción co-escrita con Dio para rememorar sus días en Rainbow.

Pero la tónica general del disco es –dejando de lado el video oculto de Village Lanterne– ese tono tan afectadamente dramático que hará las delicias de fans de grupos de acné gótico como Evanescence o WithinTemptation (ingredientes: una zamfoña doblando cabalgatas de guitarras eléctricasy mandolinas, una bonita voz femenina y letras que hablan de leyendas mágicas,castillos en sombras y buques fantasma). No siempre quien tuvo retuvo, claro;por eso se agradecen los disfraces si son para echarse unas risas y tapar así las chichas y calvas.www.blackmorenight.com // Iván SánchezMoreno