Bassekou Kouyate & Ngoni Ba / I Speak fula

bassekou-kouyate--ngoni-ba.jpg Bassekou Kouyate & Ngoni ba
"I Speak fula"
Out Here / Resistencia, 2009

Segundo disco de este virtuoso del ngoni que desde que hizo su aparición en el mercado musical internacional solo está recogiendo que buenas criticas. Además sus poderosos directos son inapelables. Su primer disco Segu Blue (Outhere / Resistencia, 2007) logró importantes premios y puso de nuevo a Malí en el punto de mira de los apasionados de las músicas de raíz. Quizá sea porque ese país es inmensamente rico cultural y musicalmente y aún tiene mucho que descubrir a los ojos y oídos occidentales. Así que se esperaba ansiosamente este nuevo trabajo. Pero dejarme daros algunos apuntes biográficos musicales interesantes de conocer. Bassekou formó parte allá por 1990 de una primigenia Symmetric Orchestra, comandada por Toumani Diabate, que por entonces contaba con un joven vocalista llamado Habib Koite. Más tarde junto al mismo Toumani y al veterano Keletegui Diabate, formó un trío de “jazz africano” que abrió fronteras musicales en su propio país. Y brevemente y en poco trazos diremos que después colaboró y grabó con el bluesman y gran amigo Taj Mahal, también participó en el Songhai 2 (Nuevos Medios, 1994) de Ketama, volvió a formar parte de la renovada Symmetric Orchestra y acompañó a Ali Farka Toure en la grabación de su último disco y de su última gira. Después de todo esto y bien aconsejado por su amiga periodista y productora Lucy Duran (que ha producido sus dos discos), se decidió a formar su propia banda. Montó un cuarteto de ngonis, el Ngoni Ba, y grabó su primer disco. A partir de entonces no ha parado de tocar en festivales de world music por todo el mundo. Sus shows son autenticas celebraciones musicales y la energía que se desprende del escenario es muy parecida a la de un concierto de rock, además saben transmitir esa alegría intrínseca de su música. Con el tiempo el cuarteto se ha transformado enbassekou-kouyate en B!ritmos

septeto y junto a los cuatro ngonis diferentes, le acompañan dos percusionistas y su esposa Amy Sacko a la voz. Además ha conseguido que ese pequeño instrumento sea conocido por el gran público. Bassekou sigue investigando en sus posibilidades y ya hace tiempo que le añadió más cuerdas y probó nuevas formas de pulsarlas. Él fue de los primeros que lo empezó a tocar fuera de las ceremonias tradicionales e incluso se atrevió a ponerse delante de todos los músicos como si de un solista se tratase, algo muy atrevido años atrás. A menudo se nombra al ngoni como el banjo africano, cuando según todos los indicios, debería ser al revés. Pasemos ahora al disco. Según unos avances sobre su producción, se anunció la colaboración de músicos cubanos en él e incluso se hicieron grabaciones en Madrid, sin embargo, en el resultado final no aparecen. Así que es más que probable que haya por ahí algunas joyas escondidas dignas de ser escuchadas. Sí que hubo otras contribuciones, en este caso africanas, que sí se incluyeron en el disco. Por ejemplo Vieux Farka Toure (hijo de Ali Farka) colabora en Bambugu Blues, un precioso blues lento donde Vieux toca la guitarra de su padre con ese sonido incomparable. Asimismo aparece en Saro, otro tema de cadencias suaves que encierra la triste historia de la muerte de un hermano de Bassekou que, justamente, se produjo mientras ellos estaban grabando el disco. Su fiel amigo Toumani acaricia su kora en el delicado Tineni e igualmente en la encantadora Jamana Be Diya donde también aparece el gran cantante Kasse Mady Diabate. La canción que da título al disco es una de las más rítmicas y ahí brilla la conmovedora voz de Amy, que se la conoce cariñosamente como la Tina Turner de Malí. Este tema, junto con Musow y Ladon, son impecables muestras de lo que el Ngoni Ba puede hacer en directo, donde los ngonis (a veces conectados a pedales wah wah) crean esos universos sonoros hipnóticos. En la recta final del disco encontramos Falani y Moustapha dos temas de armonías relajadas cuyas composiciones tienen tintes muy emotivos. El primero era una canción triste que la madre de Bassekou cantaba y que se puede traducir por “el pequeño huérfano”. El segundo, Moustapha, está dedicado a su padre que también falleció, pero como bien explica en el texto del libreto sigue vivo en la memoria de su gran familia. Y aún encontramos un tema escondido como bonus donde Dramane Ze Konate, un anciano músico admirado por el propio Bassekou, toca el mpolon un pequeño y antiguo laúd que utilizó en un concierto exclusivo para el primer presidente de Malí ¡en 1960!. Seguro que este disco estará entre los mejores del año, se lo merece. Relacionados, Myspace // Miguel Amorós.