Barcelona Gipsy Klezmer Orchestra

BgkoATempo2015
ATempo 4 Dejazz
Palafolls, Girona.  3 de julio de 2015.

Hay un cuento popular que explica que en un principio solo había una familia gitana, viajaban en un carromato tirado por un viejo caballo y tuvieron muchos hijos, el carromato era pequeño y los hijos iban cayendo por los lugares por donde pasaban, por eso hay gitanos en todo el mundo. Lo mismo ocurre con los componentes de esta BGKO, músicos de diferentes nacionalidades unidos por la música Klezmer y la música gipsy, que por casualidad se encuentran en este momento en Barcelona. Al acordeón el italiano Mattia Schirosa, a las percusiones el griego Stelios Togias, en el contrabajo estaba en esta ocasión el ruso Demetrius, sustituyendo al serbio Ivan Kovacevic, en la guitarra el francés Julien Chanal, en el clarinete el serbio/ indio  Robindro Nicolic y a la voz la catalana Sandra Sangiao. Empieza la noche con dos instrumentales, dos clásicos de música klezmer que deja claro el alto nivel como instrumentistas de los músicos que tenemos delante y la compenetración, (sabía que el contrabajo era nuevo en el grupo, había “chafardeado” su escaleta y  la cantidad de anotaciones que tenía escritas me daba pistas de su compromiso) enseguida fue evidente que no sólo se había ganado el puesto, sino que sus compañeros se daban cuenta de sus posibilidades a la hora de improvisar, había que estar atentos al ruso. En los dos primeros temas la guitarra y sobre todo el clarinete destacaban como líderes, el francés Chanal con claras influencias de Django Rehindart y Nicolic con una potencia al soplar que se elevaba con facilidad por encima del grupo. Sale Sandra, y con esa voz preciosa y sus ganas de convencer, rápidamente atrapa al público, y más cuando empieza a sonar Ederlezi, ese canto gitano a la primavera, que popularizo Goran Bregovic, y que Sandra cantó con una entrega total, maravilloso. Vuelven los temas instrumentales, guitarra y clarinete siguen alternando el liderazgo pero el contrabajo quiere libertad, de repente empieza un solo extraño y sin darte cuenta, Sandra está entonando Comandante Che Guevara de Víctor Jara ¡toma fusión! el clarinete vuelve a colarse entre los poemas de Víctor Jara y la mezcla es perfecta. Sandra se retira y el quinteto ataca un clásico judío que vendría a titularse algo así como Tarde de rosas (según me explicó más tarde Nicolic) para mí el mejor de la noche, todo el quinteto entregado, dos solos de clarinete y guitarra impresionantes y con mucha libertad y cierre del quinteto con toda la fuerza de la música balcánica pero huyendo de la repetición gratuita. Vuelve Sandra y nos presenta unas “corrandes” catalanas tituladas El Testament d’Amèlia. Siguen con una danza de los gitanos de Turquía y ahora es el acordeón de Schirosa quien lidera el tema . El clarinete que había salido del escenario se mueve entre el público buscando la complicidad del baile, también Sandra aprovecha cualquier ritmo para llenar el escenario con la gracia de las danzantes gitanas de cualquier país del mundo. Un folklore sin fronteras en estado puro. + info | relacionados | Candido Querol