Baloji

Baloji
Baloji

Apolo [2], Barcelona. 1 de marzo de 2013

En una reciente entrevista hecha a Baloji por Miguel Ángel Sánchez Gárate en estas paginas virtuales, este rapero congoleño crecido en Bélgica afirmaba que le gustaría actuar mucho en Barcelona, porque era su ciudad favorita del mundo. Pues dicho y hecho. De la mano de los Caprichos del Apolo, esos conciertos de producción propia que la sala hace con la premisa de la singularidad y relevancia de las propuestas, llegó Baloji a la sala barcelonesa. Una visita que se saldó con una buena entrada y muy buen ambiente. La verdad es que la anterior vez que le vimos fue en condiciones bastantes diferentes. Era en el Womad de Las Palmas en 2011 y actuó ante una gran multitud y con gran aceptación. En está ocasión la banda que le acompañaba, la Orchestre de la Katuba, estaba compuesta por solo cuatro músicos, batería, bajo, teclados y guitarra. Mención especial para este último porque se trataba de “Dizzy” Mandjeku Lengo que tocó en los últimos años de la TPOK Jazz, la banda del mítico François Luambo Makiadi, más conocido como Franco. Pero aún con esa versión reducida, el brujo (que es el significado de Baloji en swahili) demostró un dominio del escenario fuera de lo común, además tiene una presencia a la altura de cualquier modelo de pasarela, y valgan aquí las dos acepciones de la palabra “altura”.
Aunque déjenme hacer un inciso para explicar algo más de este artista emergente. Baloji tiene un pasado exitoso en el hip hop en Bélgica y un presente en el cual recupera parte de su identidad africana, esto es soul, afro funk o ndombolo (una versión del soukous pero más rápido), sin dejar ese inevitable y musical rapeo. En esta visita venía presentando su segundo disco en solitario Kinshasa Succursale (Crammed Discs, 2011) que grabó en esa ciudad del Congo y con las colaboraciones de los legendarios Zaiko Langa Langa (Papa Wemba fue miembro fundador) o los ahora modernos e incombustibles Konono Nº1. Baloji viajó a Kinshasa y grabó el disco como si de “una vuelta a las raíces” se tratara, pero como él mismo dice al final fue “una vuelta al futuro”. Basándose en esos sonidos locales, reconstruyó su repertorio adaptándolo a esas músicas de raíz. La mezcla resultó algo heterogénea pero dio un resultado nuevo y original, creando su propia “sucursal de Kinshasa”. Algo que responde al dicho africano que “para dar un paso adelante a veces hay que mirar atrás.”
Así que volviendo a su actuación diremos que en su hora y media de concierto repasó diez de sus canciones. Si no vamos equivocados, seis del mencionado Kinshasa Succursale, una de su anterior disco, Hotel Impala, dos nuevas y la versión africanizada del tema de Marvin Gaye I’m Going Home.
Su directo, sobre todo por la soltura y carisma de Baloji, es vistoso y dinámico y pasa de los temas con más rapeo, a los cantados, tarea que desempeñan lo mismo el bajista, que el batería. Sobresalieron los temas más cercanos a la rumba congoleña como Indépendance Cha Cha o Le Secours Populaire donde el ritmo era irresistible. Pero lo que fue realmente espectacular aconteció al final del concierto, antes del bis, con Karibou Ya Bintou (“Bienvenido al limbo”), el tema donde colaboraban Konono Nº1 con sus likembes y que en directo fue reproducido por la guitarra de Dizzy. Ahí Baloji lo dio todo, cantando esas intensas letras que hablan de una forma muy personal de si mismo, de sus pensamientos, de salirse de la “caja” por ser diferente, y acabó en el suelo casi en trance.
La vuelta fue mucho más “relajada” con un tema nuevo, Shishi, y final con el contundente Tout Ceci Ne Vous Rendra Pas le Congo.
Otro artista que podría triunfar en cualquiera de los grandes festivales que se desarrollan por todo el país. +Info | Relacionados | Miguel Amorós.