Baden Powell

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Tiempo de música / 1

Los orígenes y la guitarra. “La guitarra es la otra mitad de mi ser. En mi familia existe una tradición musical. Sin ir más lejos, mi padre era el director de una orquesta. Yo nací en Varre-e-Sai [pequeña localidad del norte del estado de Rio de Janeiro], pero nos mudamos a Rio de Janiero cuando yo tenía 3 meses de edad, no 3 años como algunos han escrito. Pero si no digo de donde soy, mis vecinos se enfadan porque me adoran. Además, mi padre me enseñó a amar Varre-e-Sai”.

 

Serenatas. “Nos instalamos en el barrio carioca de São Cristovão. Allí crecí y empecé mis estudios. Eso fue en 1937, más o menos. En la música yo me inicié de una manera totalmente natural. Hay que decir que mi padre estaba loco por la música y en aquella época estaban de moda las serenatas. Así que con 4 o 5 años, mi padre me subía sobre sus hombros para escuchar aquella música. Todo el mundo abría las ventanas para que aquellas canciones entraran en las casas”.

 

La guitarra robada. “Al final los músicos terminaban siempre la ronda en nuestra casa para seguir tocando. Y aunque fuera la hora de ir a la cama, yo seguía despierto para escuchar lo que hacían. Ya de muy pequeño sentí un gusto por la música, gracias a mis padres y mis abuelos. Con 4 o 5 años esa afición estaba totalmente afirmada y empecé a tocar de escondidas el violín de mi padre hasta que un día rompí uno de sus arcos. Entonces mi tía ganó una guitarra en una tómbola y yo se la robé al poco tiempo. La escondí debajo de mi cama. Cuando me descubrieron, ya era tarde”.

 

Profesor Meira. “Cuando mi padre se dio cuenta… En realidad tendría que haberlo visto antes porque yo me escapaba a casa de los vecinos para tocar su violín. Bastante mal, por cierto. Cuando mi madre me riñó por haberle robado la guitarra a mi tía, se dieron cuenta que algo pasaba. Entonces él me compró un juego nuevo de cuerdas y me empezó a enseñar las posiciones: primera de do mayor, segunda de do mayor… Cuando vio que tenía aptitudes para el instrumento, me dijo: ‘Tienes que estudiar la guitarra de forma seria’. Y me llevó a casa de un profesor que se convirtió en mi único maestro, a quien le debo todo lo que sé del instrumento y a quien aún hoy rindo honores. Se le conocía por el nombre de Meira, aunque en realidad se llamaba Jaime Florence”.

 

Estudios. Meira me enseñó a tocar la guitarra. Estudié con él desde los 7 hasta los 13 o los 14 años, aunque seguí visitándole posteriormente para enseñarle mis cosas y que me corrigiera la posición de las manos. Después hice estudios superiores de música (armonía, contrapunto…) con Moacir Santos, Guerra Peixe y otros. Nunca olvidaré esa época”.

 

La educación y el instrumento. “Por suerte, empecé a estudiar guitarra clásica. Aunque luego te dediques a la música popular, la guitarra clásica te enseña un mínimo de disciplina, cómo sostener el instrumento, cómo sentarte, cómo tocar… Y si lo aprendes desde niño, esa disciplina te guía durante toda la vida. Cuanto más trabajas, mejores resultados obtienes, incluso cuando estás empezando. No sé si me entiendes… Yo podría haber aprendido a tocar de oído, pero eso me habría limitado una vez alcanzado cierto nivel, me habría impedido progresar más. Es como escribir a máquina: si utilizas todos los dedos, vas más rápido que si sólo utilizas dos. Eso es lo que los estudios me han dado”.

 

Pixinguinha. “El destino es extraño y, además, en la vida cuenta el azar. No sé, hay algo misterioso alrededor de todo esto. Como he dicho, estudié guitarra con Meira. Y él formaba en esa época en el regional [nombre de las formaciones tradicionales de chôro] de Pixinguinha, junto a Benedito Lacerda, Canhoto, Dino y su amigo Jorge que tocaba el pandeiro. Yo tomaba clases los domingos, precisamente el día que el grupo se reunía con otros músicos como Jacob do Bandolim, alrededor de una mesa, para tocar chôro. ¡Era increíble! Así que me hice amigo de Pixinguinha, pero sin saber que, en realidad, mi padre y él se conocían desde los años veinte. Sucedió así, por pura coincidencia. Y luego nos convertimos en vecinos cuando yo tenía 13 años”.

 

Los cantantes y los primeros encuentros. “Conocí a mucha gente en mi juventud y a través de ellos entré en contacto con varias cantantes, como Dolores Duran, que fue una buena amiga y a quien acompañé a menudo, Silvinha Telles o Angela Maria, entre otras. También con Billy Blanco, que escribió la letra de Samba triste, el primer samba que yo grabé”.

 


Baden Powell
(declaraciones recogidas en el doble disco
Baden Powell, tempo de musica, Iris Music / Harmonia Mundi, 2006).
Traducción: Jordi Urpi.