Ariadna Castellanos.

AriadnaCastellanosCD
Ariadna Castellanos.
“Flamenco en Black & White”, Universal, 2013.

Hace días que me resisto a comentar este trabajo, nunca me acaba de entusiasmar el piano como instrumento flamenco, me costaba con Chano, me costaba más todavía con Dorantes e incluso cuando mi admirado Pele grabó en el 2008 Ocho guitarras y un piano, pensé, dichoso piano, en todo se ha de meter. Después de varias escuchas, voy a intentar ser justo con el producto. Todas las composiciones son de Adriana Castellanos excepto unas alegrías de Paco de Lucía, y debo reconocer que esta mujer sabe entrar en el embrujo del flamenco. Empieza con una taranta, bueno empieza exactamente con las campanas del Albaicín de fondo para que el violín de Abdul Sharif introduzca la tensión, el piano de Ariadna no tiene prisa, dispone de siete minuto para entrar en el dolor de la taranta, siete minutos para bordear la tragedia o reseguir la tristeza de la taranta, para terminar el tema unas letras de Dulce Chacón cantadas por Sandra Carrasco. La percusión del Piraña nos meten en la buleria titulada Es ahora, Saúl Quirós canta la letra de Javier Limón (productor del trabajo), siguen con unos Tangos del limonar con la guitarra maravillosa de Antonio Sánchez, sorprendente la manera en que se entrecruza con el piano. La Barrosa, son unas alegrías compuestas por Paco de Lucia, sólo el piano de Ariadna y la percusión de Piraña, suficiente. Es sorprendente como los golpes secos de la percusión adornan los caracoleos del piano ¡aire! Para Puerto de tierra se les une al piano y a las percusiones las flautas de Jeremy de Jesús y Kalani Trinidad, son unos tanguillos, que a medida que avanza el tema se va acentuando su fusión con las músicas del otro lado del estrecho, muy bonito. Otras bulerías con letra de Limón y ahora con Pepe de Lucia al cante, un cante más que interesante. Para cerrar unas seguiriyas, el piano de Ariadna Castellanos, el violín de Abdul Sharif y como no, cerrando el ciclo, las campanas del Albaicín. + info  | Candido Querol