Arctic Paradise 2014

ArcticParadise2014
VV.AA.

“Arctic Paradise 2014”. Music Finland, 2014

 

Desde que Heikki Laitinen fundó hace 30 años el Departamento de Música Folk en la prestigiosa Academia Sibelius, el estudio y la difusión de las músicas de raíz se han consolidado a nivel nacional en Finlandia. Un ejemplo lo representa el dúo Kimmo Pohjonen & Samuli Korminen, que el pasado 2011 publicaron al alimón con Kronos Quartet el aclamado Uniko (Ondine Records), aunando música culta, folk y electrónica. Otro ejemplo destacado es el de Kaija Saariaho, cuyas primeras composiciones para frecuencias de radio, cinta magnetofónica, orquesta y electrónica –Verblendungen (1984), Lichtbogen (1986), Stilleben (1988)– han llenado los auditorios de medio mundo, ganándose el respeto y la admiración de muchos artistas de la nueva vanguardia ambient.

Que la música autóctona tenga tal reconocimiento en un país como Finlandia no debería sorprendernos si estuviéramos ya acostumbrados a apreciar cualquier patrimonio cultural en su justa medida. Pero en otros lares como “el nuestro”, despierta mayor interés el fútbol o la nariz operada de una diva de extrarradio. Ahora bien, la estimación finlandesa por su música no es algo tan natural. En realidad, surgió a rebufo del revival del folk celta en Irlanda y Reino Unido en la década de los ’70 del pasado siglo. Esta exploración de los orígenes culturales comunes se extendió como la pólvora en los países nórdicos europeos, sobre todo gracias a las labores de investigación y promoción del citado Laitinen y de músicos de renombre internacional como Timo Alakotila, presente en el recopilatorio que nos ocupa ahora.

Arctic Paradise 2014, como también su predecesor, reúne un extenso corolario –casi una hora– de artistas y grupos de última hornada finlandesa, hasta completar un total de 16 cortes de amplia variedad estilística: jazz, pop-rock, folk, polka, klezmer, tango y canto lapón se dan la mano en una armónica convivencia gracias en parte a una meditada selección avalada por Gerald Seligman, director general del Festival Womex. Además, el CD viene acompañado por un extenso libro-catálogo de 65 páginas que incluye las biografías de todo el repertorio escogido.

El violín y el acordeón van a ser los instrumentos más recurrentes, siendo el tango el género que más resalta de todos. Mientras que Johanna Juhola ofrece un cruce entre tango y electrónica que suena a refrito recalentado de los ya de por sí insípidos Gotan Project, Maria Kalaniemi se acompaña del mencionado Timo Alakotila al piano con otra visión más elegante del tango moderno. Los violines disonantes de Frigg, en cambio, contrastan duramente con la danza frenética de Juuri & Juuri (Brisatka), basada en la repetición obsesiva de una melodía tradicional que se reparten estos dos virtuosos. Por su parte, Arto Järvelaä, al frente de Kaivama, rebusca en la música clásica de cámara algunos referentes de las danzas que se exportaron a la costa este norteamericana en el siglo XIX.

El canto coral va a ser el otro gran protagonista de la música finlandesa. Que sean Värttinä los que abran el disco ya es toda una manifestación de identidad estética. Pero para la ocasión se han decantado por una fresca y muy rítmica combinación de voces y percusiones (Vietäviä) que es en realidad un préstamo de su último trabajo editado hasta la fecha: Utu (Rockadillo Records, 2012). A continuación, el cuarteto femenino que integran Kardemimmit se intuye como dignas herederas del grupo antes citado, mientras que Saaga Ensemble mezclan un pop más lírico y reposado con leves pinceladas tímidas de experimentación. Al respecto, Pekko Käppi y Wind On Wind derivan por derroteros sonoros casi chamánicos: el primero, más cercano a las formas acústicas y oníricas que Led Zeppelin tramaban en su cuarto LP homónimo (Atlantic, 1971), los segundos, tejiendo otra danza hipnótica con vientos disonantes y ritmos sincopados.

Por descontado, la cultura sámi –pueblo originario de las tierras situadas más al norte y que se reparte entre Finlandia, Suecia, Noruega y Rusia– ocupa aquí un espacio obligado. Ulla Pirttijärvi canta el tradicional yoik a pelo, en contraste con la propuesta más pop de Vilddas. El otro género más llamativo del recopilatorio es, contra todo pronóstico, el klezmer: más clásico a manos de Sampo Lassila Narinkka, y más dinámico y jazzístico a cargo de los Tsuumi Sound System, que mezclan un frenético twist con fugas bachianas. Pero sin duda alguna, las mayores rarezas del disco las firman, por un lado, Ari Numminen y Hannu Kella con una particular versión de A las barricadas; y, por el otro, la banda de Arnold Chiwalala con Bandubandu, un refrescante híbrido entre música africana (zeze) y finlandesa (kantele) cantado en swahili. +Info | Relacionados | Iván Sánchez-Moreno