Ara Malikian

AraMalikian
Suite Festival
Liceu, Barcelona. 26 de marzo de 2015

Han pasado algunas horas desde el concierto, pero aún perdura el impacto musical del violinista Ara Malikian. Aunque haga tiempo que le sigas la pista, reconozco que sus conciertos cada vez conmocionan más.

El Gran Teatre del Liceu –dentro del Suite Festival– vivió una jornada intensa en la que Ara Malikian presentó 15, un espectáculo que está girando por toda España que celebra los quince años de carrera del violinista en nuestro país y con el que quiere cerrar una etapa de su trayectoria para iniciar nuevos caminos, acercándose más a la composición. Para los que no pudieron asistir al concierto, en breve saldrá a la venta un CD-DVD de homónimo nombre.

Para resumir su productiva andadura en estos quince años, Malikian nos condujo en su recital por un extenso viaje a latitudes diferentes y épocas diversas: de los ritmos balcánicos a las melodías libanesas (de donde procede él, aunque es de ascendencia armenia), de Pisando Flores, composición de Malikian de aires judíos, a su bellísima versión de No Surprises de Radiohead. De la visión desenfadada de La Vida Breve de Manuel de Falla, al dulce El Vals de Kairo, tema que compuso durante el embarazo de su pareja. Del intenso Verano de las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi al reposo templado de Agua y Vino de Egberto Gismonti, seguido de una versión delirante de Misirlou, el tema más famoso de la banda sonora de Pulp Fiction.

Tras ese momento, Ara y sus acompañantes –una formación brillante compuesta por cuatro cuerdas (viola, violín, violonchelo y contrabajo) a la que se sumó una darbuka y unas tablas indias comandadas por Nantha Kumar– crearon una atmósfera oscura e inquietante en una improvisación que consiguió facilitar poco a poco la digestión de los estímulos que recibíamos desde el escenario y que nos prepararon para los minutos finales: una versión sublime de Syriab, de Paco de Lucía y el Aria de Bach. Sin palabras.

Malikian lo dejó todo en el escenario: su pasión, su virtuosismo, su visceralidad. Por si fuera poco, también hizo reír al público a carcajadas con los episodios que fue narrando de su vida y que sirvieron para introducir los temas. Un portento carismático y que no deja indiferente a nadie. +Info | Relacionados |  Silvia Rodríguez