Antonio Sánchez Barranco

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Antonio Sánchez Barranco
Caprichos del destino”, Autoeditado, 2014

Caprichos del destino es el primer disco de Antonio Sánchez Barranco. El primer disco en solitario, porque acompañando a otros músicos lo hemos podido oír muchísimas veces. La lista es larga y valgan solo algunas referencias: los cantantes Maria del Mar Bonet , Miguel Poveda, Silvia Perez Cruz o Eliseo Parra; músicos como Kepa Junkera; y grupos como Coetus o Tactequeté.

Antonio Sánchez Barranco es lo que podríamos entender como un multiinstrumentista de la percusión, aunque siempre va algo más allá en este concepto, pues no solo toca multitud de instrumentos percutivos más o menos tradicionales y ortodoxos, sino que él mismo busca nuevas sonoridades en cualquier objeto que permita ser golpeado, frotado, acariciado, o utilizado de manera que a través suyo pueda generar sonidos que le sirvan para transmitir sus ideas musicales.

Y en Caprichos del destino, como absoluto protagonista, aunque magníficamente acompañado, como explicaremos después, ha podido dar rienda suelta a toda su creatividad que, por lo que aquí vemos, ronda el infinito. Ocho son los temas que componen el trabajo, en los que ha logrado crear unas atmósferas mágicas con un componente orgánico predominante, con sonoridades que podemos reconocer, junto a otras que nos resulta difícil, sino imposible, situar, pero siempre con esa calidad cercana que nos recuerda al agua, a la tierra, al viento, al hombre, y sus sonidos. En todos ellos el ritmo, los ritmos, son los protagonistas, incluso cuando las voces o los instrumentos de viento hacen su aparición, porque las melodías, en muchos de los casos, siguen teniendo como referencia los elementos de percusión. Para ello, Antonio Sánchez Barranco ha contado con unos invitados de lujo para participar en su proyecto, a los que iremos citando tema por tema, y que con su colaboración hacen del mismo un trabajo espectacular.

Esto es lo que queremos, inaugura el cedé. Es como una declaración de principios, pero no solo musicales, también a nivel humano: “Queremos amor y paz entre la gente, en sus corazones, en sus sentimientos(…)”, explican. Unas voces melódicamente repetitivas nos introducen en el tema, donde destacan, como invitados, el violín de Mohamed Soulimame el Afia , el saxo de Martí Serra, los bajos de Guillem Aguilar, y la voz de Mohammed Boud, coautor de la letra y cantante de la Orquestra Àrab de Barcelona, que dirige el citado Mohamed Soulimame. El tema enlaza con Caprichos del destino que da nombre al disco, en el que Guillem Aguilar y Antonio Sánchez Barranco, mano a mano, nos llevan por un sugerente camino que marca un bajo fretless con los múltiples sonidos que le acompañan. Es un berimbau el que comienza Julia, la siguiente pieza, donde destaca la voz del cantante de Guinea Bissau, Mû M-bana, y los coros del cubano Mel Semé y la catalana Judith Neddermann. Tres voces acompañas solamente por Antonio Sánchez, en una canción con claras influencias étnicas.

Para gustos los colores, es un tema que interpreta él en solitario, como una suite de cinco movimientos que nombra como: Selección Ibérica, Tambores Batá, Maracatú, Enlace en New Delhi, e Ibiza-Party. Por si quedaba algún tipo de duda, aquí Antonio Sanchez Barranco demuestra toda su creatividad, que, acompañada con una técnica extraordinario, hace de él un referente absoluto de la percusión y los efectos.

También en solitario interpreta los dos siguientes temas, Bendrade y Joel, aunque en el segundo se acompaña del zumbido de unas moscas. El primero tiene como protagonista el viento, mientras que en el segundo son los sonidos del agua los que predominan. Y tras ellos ¿Cómo te sietes?, con un ritmo sincopado donde encontramos a Xavi Lozano en los vientos, nuevamente a Martí Serra y, y con Mel Semé que nos rapea: “Vamos a cambiar la cuestión, una canción que nos llene de alegría en medio de esta situación(…)”. Y acaba el trabajo con Eloy, donde Xavi Lozano le acompaña con el sonido que extrae de una valla de obra convenientemente modificada y donde destaca la preciosa voz de Judith Neddermann , una de las jóvenes cantantes más interesantes de nuestro panorama.

El conjunto conforma un trabajo realmente espectacular, donde Antonio Sánchez Barranco ha podido dar rienda suelta a su creatividad, conformando un universo sonoro que, los que le habíamos visto como acompañante, sabíamos que estaba latente y que debía surgir de forma arrolladora en cuanto tuviese la oportunidad. Este creador que extrae sus sonidos de un pandero o del tambor de una lavadora; de un berimbau o de un tubo de plástico; de unos crótalos o de una sartén; que ve música en todo lo que le rodea; y que nos transporta por paisajes reconocibles o puramente oníricos; nos ha dejado una muestra de lo que, esperamos, va a ir desarrollando en un futuro próximo, con su forma tan particular de acercarnos a la música.

Mención aparte merece su directo que junto a The Drumming Society, un escogido elenco de músicos de procedencia diversa como son, y me vais a permitir que exponga la lista completa, Mel Semé , de Black Gandhi, presente también en el disco, a la voz, el vibráfono, las guitarras y también la percusión; Didac Ruiz, de Tara, a las voces, la guitarra, la harmónica, el ngoni y nuevamente la percusión; Aleix Tobías, director de Coetus, a la batería y la percusión; Joel Sánchez, de Maracatú, también batería y percusión; Angelo Mahenzane, de Electric Gozarela, al berimbao, la percusión y los efectos; Anna Tobías, también de Coetus, al bajo y las percusiones; además del propio músico que toca la kalimba, y diferentes percusiones y efectos, además de la voz.

Punto y aparte son sus directos que, si tenéis la oportunidad, no os podéis perder de ninguna manera. Todo un lujo. + Info | Federico Francesch | DESAFINADO RADIO