Antonia Font & la New Royal 4 Quesos Philarmonic Orchestra

Antonia Font & la New Royal 4 Quesos Philarmonic Orchestra
Festival Cruïlla de Cultures
, Mataró (Barcelona)
29 de junio de 2008

Encima del escenario Antònia Font y la New Royal 4 Quesos Philarmonic Orchestra encarnada en esa ocasión por músicos de la Orquestra de Girona. En el patio de butacas el público de Mataró, que había agotado las entradas para ver en directo los grandes éxitos del quinteto mallorquín  en versión sinfónica. Así, en dos equipos bien delimitados, empezaba el concierto en el teatro Monumental, uno más del Festival Cruïlla de Cultures que llena este mes la capital del Maresme de músicas de diversas geografías.  Quizás fuera la presencia de una orquestra clásica, quizás la distancia entre los músicos del grupo, puede que incluso fuera cuestión de tímidez de Pau Debon, el cantante de Antònia Font. El caso es que la cosa empezó fría, con unos músicos que iban interpretando los temas uno tras otro y con un público que tenía ganas de más, pero que no acababa de demostrarlo.

De todas formas, no fue nada grave. El ambiente tardó en caldearse un poco más de lo deseado, pero el calor entró en la sala, definitivamente. Alegria, uno de los singles más conocidos del grupo, consiguió que el público abandonara toda timidez y empezara a disfrutar sin prejuicios. Poco después, wa yeah! puso a todos de pie para corear este ritmo con aires de hit discotequero y bailarlo sin complejos. Mientras, en el escenario, los músicos también empezaban a mostrar su gozo. Su apoteosis llegó, sin lugar a dudas, con el rap astronauta rimador, que nos destapó la faceta más cañera de Antònia Font. La fuerza de esta pieza, y de otras posteriores, nos acerca a un lado mucho más rockero del quinteto del que nos tienen acostumbrados en sus discos, pero que en directo encaja de maravilla con sus composiciones.

Y todo esto sin olvidar que en el escenario había también más de 20 músicos sinfónicos que acompañaron al grupo con los arreglos del compositor Miquel Ángel Aguiló, que fue también el encargado de dirigirlos. Debo confesar que en un primer momento fue un choque ver a una orquestra clásica vestida de estar por casa, con el señor director con pintas de venir de una clase de yoga. Pero si bien cada uno puede tener su propia opinión sobre lo adecuado o no del vestuario, lo cierto es que los músicos de la Orquestra de Girona hicieron suyo el dicho aquél de que “el hábito no hace al monje” y tocaron con gran profesionalidad. El concierto concluyó con la interpretación de vehicle lunar, pieza exclusivamente instrumental que sirvió de homenaje a los músicos de la orquestra y en la que destacó, una vez más entre otras a lo largo de la noche, el sonido del clarinete.

A partir de aquí, todo bises. Primero la banda sola, y finalmente otra vez con la orquestra. En el momento de terminar la velada el público ya estaba totalmente entregado, los comentarios directos a Debon se habían multiplicado (desde felicitaciones por su santo, hasta agradecimientos personales) y ya nadie quería sentarse. Con este ambiente, la cosa terminó de la mejor manera posible, con la repetición de Alegria y wa yeah! que en esta ocasión provocó hasta la formación de una conga delante del escenario.

En resumen, el concierto de Mataró sirvió para demostrar una vez más que el mundo futurístico imaginado por Joan Miquel Oliver, autor de la música y la letra de las canciones y guitarrista de Antònia Font, atrapa cada vez a más gente. Sirvió también para confirmar que la orquestación hecha por Aguiló, si bien en un principio pudo sorprender a los fans más puristas de la banda, engancha con el tiempo, a medida que uno va descubriéndole los matices que esconde. El repaso en directo de Coser i cantar, el último trabajo del grupo, sirvió, en definitiva, para pasar un rato a lo grande con una propuesta que va mucho más allá de la clásica adaptación sinfónica de canciones pop y que nos brida una aproximación nueva a canciones ya queridas de antemano.Myspace // Rita Villà Taberner