Anoushka Shankar

Anoushka-Shankar
Anoushka Shankar

“Quiero borrar la confusión entre «hindú» e «indio».”

Puede parecer mentira que alguien tan joven como AnoushkaShankar (nacida en Londres en 1981) pueda tener grandes ambiciones sin caer en la ingenuidad. Pero es que cuando uno mira sus ojos con los que hay que tener cuidado para no caerse, y se da cuenta de que ella ha pasado la media hora de entrevista sonriendo y reflexionando más de lo que muchos músicos suelen hacer, lo cierto es que acabas creyéndote que las cosas pueden cambiar.

Acabas de pasar por Girona, donde has ofrecido un concierto. ¿Cómo describirías esa experiencia?
Fue en un lugar increíble, un escenario muy amplio y donde me he sentido muy cómoda. Con la catedral de fondo, tiene que ver con cosas del próximo disco, con la fijación por los espacios.

¿Te interesa lo espiritual en la música?
Sí. Por supuesto, creo en la música como sitio de encuentro y diversión, y en momentos de no pensar en nada, sólo escuchar… pero sí, creo que hay algo espiritual en ella.

¿Tiene que ver con la cultura de la que procedes?
Sí, en parte. Y también con la inquietud por diferenciar entre la cultura india, y la religión hindú, que suelen mezclarse y confundirse con facilidad. Se suele hablar de la música que toco como hindú, pero ni yo ni mi música somos hindúes. El sitar es un instrumento indio, y la Anoushka-Shankar shitarcultura que heredé es india, pero no hindú. Esa confusión tan presente en el mundo occidental es la que quiero borrar.

¿Un modo de lograrlo sería la mezcla del sitar con otros instrumentos?
Efectivamente. La música es un lenguaje universal, y cuando llega al oyente las fronteras y los tópicos desaparecen. El sitar nació como un instrumento popular de entretenimiento. Mi padre (Ravi) y su hermano, que era bailarín, iban por los pueblos como músicos ambulantes. Quiero decir con esto que es accesible, y cuando se toca bien pertenece a todo el que lo escucha, no sólo al músico. Además, en la práctica se suele improvisar, y el intérprete tiene que estar atento.

Y la aproximación de la música india a otros ritmos.
Verás, es que yo no me considero únicamente una compositora de música india, de formación clásica además. Intento encontrar en otras músicas lo que tenía el aprendizaje de mi instrumento cuando tenía nueve o diez años. Cada estilo tiene sus complicaciones propias y todos requieren un empeño, un esfuerzo que a veces tan sólo lo entiendes tú, y depende de tu voluntad. A mi me apetece crecer y adaptar ese momento que hay tras el aprendizaje al sitar, que es lo que me gusta. No quedarme parada en el virtuosismo e ir por el mundo dando muestras de algo exótico para otros.

De ahí la relación con el flamenco.
Es que ambos comparten cosas. No tanto en aspectos técnicos en sí, sino en el hecho de que hay una tradición, un cuidado del maestro al discípulo, y a la vez una exigencia, y un sentido de responsabilidad del discípulo, que a la vez siempre tiene momentos en los que quiere desafiar a quien le ha dado el conocimiento de su instrumento. Es una relación muy curiosa. En la música india está, y yo lo comprobé con mi padre, y en el flamenco también he tenido la oportunidad de verlo de cerca con los músicos con los que he ido trabajando.

Es habitual que los músicos acaben replanteándose su raíces, incluso cuando las tienen tan claras como tú. ¿Ha sido tu caso?
No diría tanto que me haya planteado mis raíces como que necesitaba dar un giro a mi carrera, y en ese giro he encontrado elementos comunes a ellas dentro del flamenco. No es que reniegue de ellas, es que las he ido aceptando cuando he encontrado un lugar donde verlas reflejadas. .
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