Anoushka Shankar

AnoushkaShankarGrec2014
Grec Festival de Barcelona
Sala Barts, Barcelona. 17 de julio de 2014

Precioso concierto el que nos brindó Anoushka Shankar en la sala Barts dentro del marco del festival Grec. La amplia sala estaba convertida en teatro con casi todas sus sillas ocupadas en la pista y con los palcos y pisos superiores bastante llenos.
La última vez que la vimos fue hace tres años, cuando vino a presentar su anterior disco, Traveller, donde mezclaba sugerentemente flamenco y música india tradicional. Pero muchas cosas importantes han pasado en su vida desde entonces. Una muy alegre, el nacimiento de su primer hijo, Zubin. Pero otra muy triste, el fallecimiento de su padre y maestro, el legendario Ravi Shankar. Justamente esto último ocurrió mientras estaba grabando Traces of You, el disco que vino a mostrar. Un disco de composiciones profundas y emocionales donde sigue innovando y experimentado con los sonidos de la India y el jazz y donde une el sitar con instrumentos como el hang o el violonchelo. Además en el disco destacan tres temas sobre el resto, justamente los tres que canta su hermanastra Norah Jones y que compone junto a ella. Aunque también se debería resaltar la emotiva producción de Nitin Sawhney, gran músico-productor y amigo personal.
Pero vayamos al concierto. Apareció su banda primero y tras ellos Anoushka que, como es preceptivo, se sentó con sus piernas cruzadas para tocar el sitar. Y lo hizo en una pequeña plataforma central decorada con telas de colores. Saludó y explicó que iban a hacer un extenso repaso de su último trabajo, Traces of You, pero que comenzaban con Voice of the Moon (de su disco Rise). Y empezó a hacer sonar ese maravilloso instrumento, que si bien hace falta una gran técnica de ejecución, necesita muy poco para “tocarte” en lo más profundo con ese brillante sonido. Además el sitar, en la música de Anoushka, se transforma en un narrador que canción a canción va tejiendo una bella historia.
A que esa historia fuera aún mas seductora, contribuyó su quinteto de multiinstrumentistas, que le acompañó con el shenai (instrumento de viento muy parecido a la gralla catalana), el mridangam (tambor de dos caras y sonido parecido a las tablas), el arpa de boca, la batería o los mencionados violonchelos y hangs (había tres de ellos).
Tras esa primera etapa del viaje, Anoushka nos sumergió en su nuevo disco con momentos más relajados y atmosféricos, como en los preciosos Flight o Lasya, u otros más hipnóticos y trance, como Metamorphosis, un raga hindustaní del norte de la India (con el piano tocado a cuatro manos), o el intenso River Pulse, donde las pulsaciones en el sitar se aceleraron rítmicamente y se produjeron especiales diálogos entre sitar y violonchelo. También se disparó la emoción en esas canciones que en el disco canta Norah Jones (y que aquí lo solventó Ayanna Witter-Johnson, que además tocaba piano y violonchelo), como la preciosa The Sun Won’t Set o la conmovedora Traces of You.
Resulta curioso porque hasta ahora Anoushka siempre había afirmado que las letras en sus composiciones eran algo secundario, pero aquí el significado y sentimiento se ha disparado porque están plenamente influenciadas por el fallecimiento su padre. A mitad de concierto y a modo de homenaje, hizo una versión de un raga compuesto por él llamado Garden of Paradise, que nos acercó a ese imaginativo mundo de la musica clásica india, aunque sin renunciar a sus modernas evoluciones.
El concierto se cerró con el extenso Chasing Shadows, una intensa cabalgada instrumental donde cada uno de los instrumentos tuvo su momento de lucimiento y que entusiasmó al público. Fue el punto final que se completó con un bis donde Ayanna al piano y Anoushka al sitar interpretaron Unsaid, otro de los temas cantados y cuya letra compusieron a medias las dos hermanas y que resultó de piel de gallina.
Como dice Anoushkapuedes tener toda la técnica para tocar un instrumento, pero llegar a la gente, emocionarla, hacerla llorar, es mucho mas importante”. Y vaya si lo hizo. +Info | Relacionados | Miguel Amorós.