Andy Palacio & The Garifuna Collective

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Andy Palacio & The Garifuna CollectiveAndy Palacio & The Garifuna Collective 
”Wátina” 
Cumbancha / Karonte 
www.cumbancha.com

Descendientes de los esclavos africanos llegados hace cuatro siglos al Caribe centroamericano, la comunidad garifuna se limita hoy a poco más de 250.000 personas, distribuidas principalmente entre Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Se trata de un grupo étnico muy minoritario, pero con fuertes vínculos de unión y orgullo por su cultura y su historia. En este marco, Belice es una interesante muestra de esa peculiar fusión entre África, la América indígena, Inglaterra –fue colonia británica hasta 1981– y las Antillas. Es, también, un pequeño rincón anclado en la península de Yucatán, habitualmente ignorado en este lado del Atlántico y que sorprende, entre otras cosas, por su riqueza musical autóctona y genuina. Es el caso de Andy Palacio, el músico más importante de la cultura garifuna y al que en Belice se le compara con la figura de Bob Marley en Jamaica. Cantante y guitarrista, este hijo de la población costera de Barranco es el explorador más destacable de la lengua, las costumbres y los ritmos de la cultura garifuna, desde la fundación de la organización Sunrise (dedicada a la preservación y la divulgación de los ritmos beliceños) hasta la creación del grupo The Garifuna Collective, con el que ha realizado este trabajo discográfico. Se trata de una formación a la que se han unido los músicos garifuna más veteranos, como el prestigioso compositor Paul Nabor, quien en el tema Ayó Da cuenta sus historias de forma soberbia con esa voz, desgarrada e intensa, de ron caribeño. Wátina no es fruto del descubrimiento de algún productor anglosajón en busca de la pureza musical. Muy al contrario, el disco ha sido ideado y producido desde la propia esencia garifuna a través del productor beliceño Iván Durán, colaborador habitual de Palacio y fundador del sello local Stonetree Records. Grabado en una cabaña de madera en medio de la selva y ante el mar turquesa, Wátina es un auténtico entresijo de leyendas, poesías, ritmos antillanos (zouk, reggae, calypso…) y las melodías, a veces alegres, otras dramáticas, de la tradición garifuna. Los diálogos de los tambores hechos con maderas de la región y el virtuosismo de sus ejecutores –Rolando Chicha Sosa, Justo Miranda, Lugua Centeno–, el elemento religioso omnipresente en las culturas caribeñas como conexión con la divinidad y encuentro con la paz, y la inspiración tradicional unida a elementos contemporáneos que tan bien domina Palacio, convierten a este Wátina en un grito alegre y fresco de esperanza a favor de la recuperación de una cultura que subsiste a pesar de la total omisión de los gobernantes. // María José López Vilalta, ‘La Morocha’