Andrés Suárez

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Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona

Barcelona, Luz de Gas, 16 de noviembre del 2013

 

La conocida sala de la calle Muntaner se convirtió la otra noche en el mejor de los escenarios posibles para el concierto de Andrés Suárez, una actuación que se puede tasar de inconmensurable y que fue el mejor final posible para un día lluvioso, gris, algo apagado. Relajado, tranquilo y muy concentrado empezó Andrés Suárez; con su inseparable guitarra colgada del cuello, desgarró el silencio en su esperado inicio con Me duele la piel. El público que llenó la sala hasta la bandera le acompañó en todo momento, cantando desde la primera hasta la última canción. Esa conexión total con su gente convirtió la noche en una especie de ceremonia que fue de más a mucho más y que nos dejó la sensación de que, encima del escenario, Andrés Suárez crece y crece y crece. Arropado por Marino Sáiz, violín y piano, Suárez repasó durante dos horas los temas de Moraima, su nuevo disco, y también hizo hincapié en “sus grandes éxitos”, como él los define irónicamente. Cabe recordar que, a pesar de su juventud, nuestro protagonista acumula más de diez años de carrera musical y cinco discos publicados. Con Sáiz, que merece una mención especial por su grandísimo talento, se entienden a la perfección y juntos desplegaron mucho más que música y poesía en cada canción. Controlando las intensidades y los tiempos de cada momento, nos hicieron reír y llorar, sentir y vibrar, cada acorde y cada verso. Ya en la parte final, hizo presencia en el escenario Diego Cantero (Funambulista), gran amigo y gran músico que acompañó a Andrés Suárez en un par de canciones. Cantaron a dúo apoyados por un público muy animado y deseoso de que el concierto no llegase a su fin, cómodo y agradecido como se encontraba con la sinceridad y el sentido del humor que caracteriza al cantante ferrolano. Sin duda, una de esas noches en las que escenario y platea viven, desde el inicio, en permanente conexión. + Info | Relacionados | Jordi Bertran Hermosilla