Alma Afrobeat Ensemble

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“El afrobeat es una música para interpretar, escuchar y bailar en directo”

El inicio de año nos ha traído jugosas novedades alrededor de las músicas africanas hechas desde Barcelona. Y en la mayoría de ellas participa Aaron Feder, un aborígen de Chicago, Illinois, que hace años se instaló por aquí y que este sábado, 8 de febrero, subirá al escenario de la sala Jamboree para presentar Life no get dublicate (Slow Walk Music), el segundo disco de la formación que lidera desde la guitarra eléctrica.

¿Qué hace un nativo de Chicago tocando afrobeat en Barcelona? ¿Cómo aterrizaste aquí?
La primera experiencia en Barcelona la tuve en 1998, viviendo en la “plaza del Tripi” [el nombre oficial es plaça de George Orwell] con los senegaleses que tocaban en el Apolo. Yo bebía cervezas con ellos en la plaza y después íbamos a tocar al parque de la Ciutadella. Años más tarde, de nuevo en la ciudad y mientras estaba estudiando filología y música en la universidad, decidí recuperar el grupo.

Porque hay que recordar que Alma Afrobeat Ensemble nació en Chicago. ¿En qué entorno surgió?
En la Universidad de Illinois, originalmente como un grupo telonero para Sacrilicious, mi banda de entonces. El baterista de Sacrilicious se fue a vivir a Nueva Orleans, pero volvió a Chicago para un concierto y decidimos crear un grupo de versiones de afrobeat. Al cabo de unos días, repetimos la fórmula en otro concierto y la cola en la entrada daba la vuelta al edificio. Incorporamos algunos vientos del programa de jazz de la universidad para colaborar con el proyecto y se convirtió en un grupo básicamente instrumental, pero a menudo invitábamos a raperos y también hacíamos improvisaciones. Después de salir de la escena universitaria, donde había muchísima música, tuvimos éxito en algunos festivales y también en el circuito de salas.

En pocos días presentaréis el nuevo disco, aunque algunos temas ya los hemos escuchado en conciertos durante 2013. ¿Cómo ha sido el proceso de gestación y de grabación de este nuevo repertorio?
Como el afrobeat es una música para interpretar, escuchar y bailar en directo, decidimos que, antes de grabarlas, era necesario refinar las composiciones delante del público. Desde noviembre de 2012 hasta abril de 2013 hicimos una residencia mensual con diferentes invitados cada vez en el Marula Café, un lugar de referencia para la música negra en Barcelona (y también en Madrid). Después, ya al final del verano de 2013, pasamos dos fines de semana en el estudio, grabando todos juntos. Luego dejamos reposar el material unos meses e hicimos la mezcla en Madrid, todo en analógico (algo que pocos artistas hacen hoy en día, aún menos en España). De esta manera, los temas ya tenían vida propia antes de entrar en el estudio.

AlmaAfrobeatEnsembleCDSon seis temas de larga duración. ¿Cómo trabajáis la composición?
Los temas los componemos en los ensayos, los trabajamos entre todos. Aunque cada uno tiene su propio proceso de “nacimiento” y desarrollo, según se propone a partir de un groove o de una línea de vientos. A partir de ahí es cuestión de ir descubriendo lo que pide cada tema porque, en el afrobeat, si algo suena forzado es que no debería estar allí.

¿De qué hablan las letras? No todas son de Baba Gaye, vuestra voz principal.
Este disco tiene una gran variedad de letras. Blind mind, por ejemplo, es en inglés y la escribió Baba, con un poco de ayuda mía al final. Este tema, como sugiere el título, es una llamada a abrir nuestras mentes para aceptar las diferencias, un concepto diferente al de tolerar. Majority whip es un tema político que señala la hipocresía de los sistemas políticos que no representan al electorado y sí los intereses de ciertos sectores. En cambio, Bursine utiliza una letra tradicional que habla de un guerrero seré en Senegal. Nena mentein es una colección de poemas de Baba y QSQ (Quién Sabe Qué) tiene un toque filosófico y psicodélico gracias a la letra escrita por Lucila Ciocoletto, nuestra saxofón alto, que ella misma canta.

¿Y cómo llegasteis hasta Lemi Gharlokwu para que os realizara la portada?
Él había colaborado con la banda Chicago Afrobeat Project, un grupo en el que tocaba mi amigo Marshall Greenhouse. A la hora de buscar un artista para hacer la portada, que queríamos que reprodujera una ilustración que realmente encapsulara el alma del afrobeat, pensamos que nadie mejor que el primer artista que dejó su huella visual en este género. Conviene recordar que Lemi Ghariokwu es el autor de las portadas más emblemáticas de Fela Kuti y de otros músicos, como Antibalas.

La formación es bastante estable desde hace un tiempo, pero en los conciertos casi siempre aparece uno u otro invitado. ¿Cómo conseguís encajar todas las piezas? ¿Hasta qué punto hay ensayos y hasta qué punto hay improvisación?
Nos encanta tener invitados en el escenario porque tenemos la suerte de tener muchos amigos con muchísimo talento y que, además, son buena gente. Encajar las piezas no es muy difícil: si tocas afrobeat realmente bien (y eso es algo a lo que aspiramos, no digo que hayamos llegado todavía), siempre debería haber espacio para que puedan entrar otros instrumentos. Al mismo tiempo, es una transición muy fácil tener más vientos o más percusiones de las habituales en el grupo. Pero, sobre todo, la facilidad se debe a la buena actitud con la que siempre acuden los invitados y al respeto por este tipo de música que todos mostramos. Hay momentos de improvisación, especialmente en los solos, pero la magia que buscamos es realmente que cada uno tenga un papel y cumpla ese rol para, a partir de ahí, convertirnos juntos en una sola fuerza. Lo visualizo como una pelota de nieve que va bajando la montaña y que, a medida que avanza, va creciendo y ganando fuerza. Así nos gusta que vayan muchos de los temas.

¿Qué evolución has notado en la escena musical africana de Barcelona desde que llegaste por primera vez?
Yo creo que ha mejorado bastante. No quiero decir que antes no hubiera buenos músicos africanos y buena música africana, porque sí que la había. Pero tengo la sensación que ahora hay mucha más variedad, hay más músicos con experiencias diferentes, y que, por este motivo, hay más grupos. Pero, por desgracia, la salud de la escena musical ha ido bajando, a raíz del cierre de muchas salas y de todas las dificultades logísticas y políticas. Siguen existiendo muchos músicos buenos y grupos interesantes de todo tipo, pero la realidad es que Barcelona no es una ciudad donde se pueda tocar una o dos veces al mes, a diferencia de lugares como Chicago o Austin, por ejemplo, dos ciudades llenas de lugares donde ver música y tocar.

¿Qué relación tienes con Slow Walk Music, con AfroJamboree, con la Felabration? También realizas programas de radio…
Slow Walk Music
es la discográfica que hemos empezado Javi Zarco, Fernando ‘Dinky’ Redondo (bajista de Alma Alfrobeat Ensemble) y yo para dar a conocer la buena música africana que nos rodea en Barcelona. De ahí y de mi amistad con Carlos Moreno, de BipolarFM, surge Slow Walk Radio, una oportunidad para compartir nuestras grandes bibliotecas de música africana. AfroJamboree sigue la idea del grupo de hacer una residencia en un lugar emblemático de Barcelona (idea que ya se realizó en el Marula Café, primero, y en el Electric Bar, unos años antes). AfroJamboree es una residencia para la música africana en Barcelona que estamos produciendo desde Slow Walk Music. Y la Felabration surgió hace algunos años de la mano de Afrobeat Project (Javi Zarco, DJ Floro, Sagrario Luna) y Alma Afrobeat Ensemble ha tenido la suerte de colaborar en directo los últimos años.

¿Qué ventajas y qué inconvenientes tiene desarrollar todos estos proyectos en Barcelona?
La primera y principal ventaja es que en la ciudad hay una gran cantidad de buenos músicos de todo el mundo, pero especialmente de África. Por otra parte, la marca “Barcelona” está muy de moda en muchas partes del mundo y esto ayuda a crear interés en lo que estamos haciendo. El mayor inconveniente es la falta de lugares para tocar más a menudo, este es realmente un grave problema.

¿Qué opinas de la salud y la evolución del afrobeat desde que murió Fela Kuti?
Por un lado, me parece que el afrobeat está mejor que nunca. Puedes encontrar grupos en Japón, América Latina, África… Y también influencias y rastros de afrobeat en artistas que no practican expresamente este género, algo que me parece una señal muy positiva. Por otra parte, para mí tocar afrobeat es como seguir un poco el mito de Sísifo. Porque no importa cuantas veces empujes la piedra pendiente arriba, nunca llegarás a sonar tan bien como sonaba el grupo de Fela Kuti. Siempre que vuelvo a escuchar sus álbumes, y ya son veinte años enganchado a su música, realmente alucino. Es brutal.  http://almaafrobeat.com | Relacionados | Jordi Urpi