Ali Farka Touré & Toumani Diabaté

foto_portada_ali_and_toumani.jpgAli Farka Touré & Toumani Diabaté
“Ali and Toumani”
World Circuit / Nuevos Medios, 2009

Estamos ante el último viaje compartido entre dos de los más grandes músicos africanos de todos los tiempos. A pesar de que Ali Farka Touré y Toumani Diabaté habían coincidido y colaborado alguna vez, no fue hasta 2005 que editaron un disco a nombre de ambos. En In The Heart Of The Moon (World Circuit, Nuevos Medios) la guitarra profunda de Ali se unía a la cristalina kora de Toumani creando autentica magia. Fue un trabajo excelente, fascinante y atemporal que les valió reconocimiento mundial y también un premio Grammy. Las sesiones de grabación de ese disco habían tenido lugar en el Hotel Mande de Bamako a orillas del río Níger. Como hemos dicho el cd se editó en 2005, pero en ese mismo año y a raíz de una gira conjunta por varios de los más prestigiosos festivales europeos, también tuvieron lugar otras sesiones, tres en concreto, en un estudio al norte de Londres que volvieron a unir a estas dos grandes figuras. Las “consecuencias” de esas sesiones fue esta maravillosa obra. Y una vez comprobado el resultado, se deduce que lo único que hacía falta para crear esa música realmente encantadora, era unirlos y que los dos entraran en sintonía. Como todos debéis saber, menos de un año después Ali fallecía a causa de un cáncer. Y hay que decir que aproximadamente desde el año 2000, Ali se había retirado de la música profesional dedicándose a lo que él consideraba su primera vocación, cultivar la tierra en el pueblo donde vivía, Niafunké. De hecho en 2004 fue nombrado alcalde de Niafunké y con dinero de su propio bolsillo asfaltó las carreteras, construyó varios canales y puso en marcha un generador para proporcionar electricidad al pueblo.
Volviendo a la música diremos que Ali And Toumani incluye once memorables canciones interpretadas magistralmente a dúo y con algunas sutiles y delicadas colaboraciones de Orlando Cachaito al bajo (que tristemente falleció también poco después) y de su propio hijo, Vieux Farka Touré a las congas. Este disco tan especial tiene un libreto que incluye extractos muy interesantes de conversaciones con Toumani o Nick Gold, el productor del disco (y de la mayoría de los discos de Ali), que creo que merece la pena incluir aquí. Por ejemplo Toumani habla del disco y de su gran amigo y admirado Alí con estas palabras: “Cuando escuchas este disco es como si estuvieras leyendo un libro sobre Ali. El álbum iba a ser un repaso de todos los discos que Ali había hecho en el pasado. Y no se trataba de hacer versiones de viejas canciones porque no había nuevas. Para nada. Se trataba de descubrir nuevas posibilidades. Y para eso Ali tenía un don. Su misión era promover la cultura africana, particularmente la cultura Malí y trabajó para eso toda su vida. Él hizo música para Malí, África y el mundo entero.
Después de grabar In The Heart Of The Moon yo estaba convencido que teníamos que hacer “algo más”, un nuevo disco. Primero por nosotros y por puro placer, después por nuestras familias y después para el placer de aquellos que lo escucharan. Tras el éxito de nuestro primer disco juntos, hicimos algunos conciertos y sabiendo que Ali tenía mucha música por hacer, le pregunté a Nick si podía conseguirnos algún estudio. Ali no sabía nada pero en cuanto se lo propuse, aceptó, él nunca me decía que no. Pero Ali estaba enfermo y a veces tenía ataques de dolor, tan fuertes, que teníamos que parar de grabar. Fue duro para él hacer este álbum pero él quería continuar. Desde el punto de vista del concepto musical, o de los arreglos, o sobre la técnica al tocar, nosotros lo hicimos mucho mejor que en el primero.” Sea como fuere, este disco es de aquellos que necesitan escucharse detenidamente. Y si le dedicas tiempo, sales indudablemente recompensado. Y es que la hipnótica, melódica y circular forma de tocar de Ali encuentra en la kora de Toumani el contrapunto perfecto. Evidentemente Toumani estaba y está en un nivel musical muy alto y se nota que se acoplaba en seguida y de forma magistral a la creatividad exultante de Ali. El disco se abre inmejorablemente con Ruby una elegante canción con una bonita historia detrás. Nick Gold la cuenta: “Esta es la forma en que Ali tocaba la guitarra cuando estaba solo. Siempre lo hacía de una forma muy suave y era maravilloso verlo. Aunque cuando entraba al estudio subía el volumen al 10. Pero ésta vez no lo hizo. Ruby es una canción “Bobo” que Ali había oído en San, un pueblo en la carretera a Niafunké, y era nueva para Toumani. Mi hija de cinco años Ruby y yo estábamos sentados en el suelo a los pies de Ali y muy quietos mientras se estaba grabando. No se podía hacer ningún ruido y casi aguantábamos la respiración. Cuando acabó le pregunte a Ali ¿cómo se llama? Y Ali miró a Ruby y dijo: ¡Ruby!.” De hecho en el libreto hay una amplia información de cada una de las canciones y de verdad que no tienen desperdicio. El segundo tema es Sabu Yerkoy que nos seduce con un dinámico ritmo llevado por el bajo de Cachaito y la conga de Vieux junto con el ritmo repetitivo de Ali y un luminoso solo de kora de Toumani. Otras como Samba Geladio, Machengoidi o Warbé son autenticas demostraciones de lo que es el blues del desierto. Y otras como Be Mankan, Fantasy o Kala Djula, que cierra el disco, son acústicamente preciosas y brillantes. Aunque como siempre cada uno tiene su favorita, en este caso y para mi es 56 la que encierra un perfecto dialogo entre guitarra y kora con un Toumani sublime.// Relacionados. Miguel Amorós.