Alfred Artigas Quartet

Permiso. UnderPool, 2017

Alfred Artigas es un guitarrista catalán que después de participar en los dos discos de Whisper Songs había “desaparecido” de la escena “UnderPool”, según me contó recientemente vivió estos últimos años a caballo entre Cuba y Cataluña haciendo bolos con la cantante cubana Yaíma Orozco (podéis buscar  vídeos de la pareja en youtube, merece la pena) ahora de regreso al jazz de su casa nos sorprende muy gratamente con este Permiso. Te aconsejo que lo saborees despacio, como un ron añejo. Para la grabación ha contado con Marc Cuevas al contrabajo, Oriol Roca a la batería (ambos habituales de la casa) y el joven Toni Saigi al piano que parece ir abarcando casi tantas formaciones como Mezquida. Dos cosas a destacar en general antes de entrar con las canciones. A Artigas Cuba le ha enseñado mucho. Segunda al igual que muchos compañeros de sello, no busques solos majestuosos, Permiso es un  trabajo en equipo, sentimientos compartidos y ambientes fabulosos. La portada de un colorido desafiante es un encargo a su amigo Robertiko Ramos (un cubano que se dedica a los tatuajes) y que según Artigas describe con ironía una versión tropical de El jardín de las Delicias del Bosco. Empieza el disco con Ginza y ya la sección rítmica nos marca un tempo latino en el que es fácil encontrarse a gusto, la guitarra empieza a contar sus penas, como las contaba Marc Ribot cuándo recordaba a Arsenio Rodriguez. Pero claro cada uno cuanta las suyas y las de Artigas de pronto te das cuenta que se han ido fundiendo con el piano de Saigi que ha recogido el testigo casi sin que notases el cambio.  Un tema precioso, una composición de orfebrería. McArthur Wheeler es el segundo tema y por si no lo sabes (yo lo desconocía) este tipo fue un atracador que confiado en que al pintarse la cara con zumo de limón se volvía invisible, se fue y atracó un par de bancos a cara descubierta. Y es que Artigas aunque haya pretendido hacer un disco de amor / desamor, no puede evitar dejar florecer ese humor que le define en la música y en la vida, un tema que bebe de la música americana (del norte) de los grandes compositores con un Saigi que demuestra un dominio magistral del piano que le permite alejarse del jazz para jugar con músicas que nos recuerdan a films de gánsteres.  Eroerido, un título bastante elocuente para un paisaje de claroscuros, la guitarra marca una línea con mucho contenido, me recuerda a Frisell homenajeando a Buster Keaton, un discurso que se va repitiendo con ligeras alteraciones, la batería define muy bien los espacios sonoros, sobre todo imponiendo unos cortes en blanco, en la segunda parte es de los momentos más free con el piano de Saigi como distorsionador. Ullapool (otro juego de palabras ahora en relación al sello) vuelve el compás cubano, otra joyita de esas que te relajan y te dan otra visión más dulce de las cosas. Solo le falta hablar, es el tema más largo y aun que parezca que al principio va a haber una frase de la guitarra que defina el tema, enseguida hay otra frase (el único solo del disco) que vuelca el tema hacia otros derroteros, ahora ya es el cuarteto el que perfectamente ensamblado galopa hacia un destino que se presenta feliz. Fiebre de ti (Juan Arrondo) es un bolero precioso, con el redoble de batería de Roca que le sienta divinamente. El contrabajo de Cuevas que le da ese toque (Coliniano)  que tanto favorece al bolero y el piano de Saigi que parece que se haya criado en La Habana ¡puro gozo! Vine Rouge, otro cambio de registro, a medio camino entre el cabaret y el blues una de mis composiciones favoritas, de nuevo el contrabajo de Cuevas encontrando el espacio para narrar, el piano de Saigi swingeando con estilo y la guitarra de Alfred Artigas andando con la elegancia de los grandes. Rata, el bop por la puerta grande, aquí el cuarteto sabe de dónde está bebiendo , todos se han empapado de esta música durante años y saben que hay que coger el toro por los cuernos, el ritmo es el que es y mantenerlo con creatividad dice mucho del cuarteto, en directo será para ponerse en pie. Reencuentro en el “4 nabos” debo confesar que me tiene atrapado, es de las composiciones más bonitas que he escuchado en los últimos tiempos, no sé si Artigas la compuso con la guitarra o con el piano pero está claro que Saigi la toca como si la hubiesen creado para sus teclas. + info | relacionados