Ahmad Jamal featuring Yusef Lateef

AhmadJamal YusefLateef
“Live at the Olympia – June 27, 2012”
Jazz Village | Harmonia Mundi, 2014

Asociaciones prolíficas en las que dos músicos se entregan a un mano a mano las ha habido a decenas en la historia del jazz. Encontramos ejemplos en los de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, Chick Corea y Gary Burton, o Carla Bley y Steve Swallow, por mentar unos pocos. En el caso que nos atañe aquí se confabulan los talentos de dos bestias pardas de la “música clásica norteamericana”, léase Ahmad Jamal y Yusef Lateef. Considerado por el crítico de jazz Stanley Crouch como un músico a la altura de Duke Ellington, Art Tatum, o Thelonious Monk, el pianista Ahmad Jamal forma aquí tándem con el gran saxofonista y flautista Yusef Lateef, una de las mayores influencias de John Coltrane, un artista con un pasado mayúsculo en los círculos del free-jazz. Completan el combo el contrabajista Reginald Veal, músico que ha trabajado con Wynton Marsalis; el baterista Herlin Riley, curtido en las artes de la Lincoln Center Jazz Orchestra; y el percusionista Manolo Badrena, conocido sobre todo por su trayectoria en Weather Report y el Zawinul Syndicate. El recital ofrecido en la mítica sala parisina comienza con Autumn rain, uno de los temas señeros del pianista de Pittsburg, un clásico de carácter nocturno que va tomando cuerpo según avanza y se anima sobresalientemente en la recta final. Le sigue el standard Blue moon, donde el pulso rítmico e incisivo del contrabajo y la percusión dejan vía libre a los altos vuelos del dúo protagonista. The Gipsy es una balada con inicio de corte espectral y que desemboca afanosamente en las aguas del free-jazz, quedando salpimentada hacia el final con unos guturales scats del señor Lateef. El músculo sale a relucir en Invitation, una extensa pieza versioneada en múltiples ocasiones por jazzmen como Joe Henderson, Stan Getz o Art Blakey, y que aquí despliega connotaciones más abstractas y de barruntos propios del post-bop. En I remember Italy las blancas y las negras quedan a prácticamente a pecho descubierto, salvo en el acompañamiento final de batería y contrabajo, destapando el tarro de esencias características de Jamal. A continuación Laura despliega la sofisticación y suavidad de Ahmad, en otro número sugerente y con aura romántica. Morning mist retoma el repertorio personal dando una de cal y otra de arena en cuanto a insinuación y desboque, o lo que es decir suavidad y desgarro. This is the life cierra el contenido del primer disco con un desarrollo de menos a más y una parte intermedia donde los diversos actores reparten cera sucesivamente, sin demasiados aspavientos y de forma comedida. El segundo disco se abre con Exatogi, tema firmado por Lateef, una canción de corte bastante abstracto, en la línea del Don Cherry más abrupto e indómito. Los juegos de percusión y saxo se solapan con breves fraseos free de Yusef y la juguetona batería de Herlin Riley. Este tema podría estar firmado perfectamente por el Art Ensemble Of Chicago, debido a la imaginería transgresora que desprende. En determinados momentos de la pieza hay sonoridades parecidas a las de un didjeridoo australiano y breves scats de aire cómico. Masara da inicio con contrabajo y piano con un aura espiritual y muy cercana a la del John Coltrane de la última época, el de la mística de A love supreme. Trouble in mind, es un standard del saxofonista Cannonball Adderley, con mucho soul, nocturnidad y ciertas licencias experimentales en la parte intermedia. Es una composición que retrotrae a la atmósfera de un humeante club del Harlem neoyorkino, y que cuenta con el protagonismo de la recia voz de Yusef, áspera como papel de lija. Sigue otra versión diferente a la del primer disco de Blue moon, con una versátil y traviesa batería al principio, y un marcado ritmo swing acentuado por las líneas funk del contrabajo. Y ya para rematar otro tema clásico, Poinciana, un ejercicio de virtuosismo sin rayar en lo egocéntrico y que fue el título de aquel famoso álbum que Ahmad Jamal publicó en 1963 en formato de trío. El DVD que recoge el concierto muestra generosos primeros planos de los músicos y las manos que interpretan al piano, al contrabajo o al saxo, constituyendo un perfecto complemento al formato de audio. + Info I Relacionados I Miguel Ángel Sánchez Gárate