Afrolatin Via Dakar y Via Kinshasa

Afrolatin
Afrolatin Via Dakar y Via Kinshasa

VV.AA.
Karonte/Discograph

Los amantes de los sonidos negros aderezados con sabor caribeño, están de suerte, y si además son melómanos que gustan de joyitasAfrolatin-pic-1 retro, esta es una ocasión que no deben dejar pasar. Se trata de dos entregas exquisitas que bajo el nombre de Afrolatin, hacen un repaso exhaustivo por lo mejor que en las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo grabaron diversas bandas tanto de Dakar como de Kinshasa después de impregnarse de la influencia cubana llegada hasta sus costas a través de los marino latinoamericanos y de los propios músicos de la isla. Por un lado, Vía Dakar se sumerge en una recopilación de 32 cortes que reflejan el auténtico laboratorio de creaciones musicales que ya en los años 50 se convirtió la capital senegalesa a partir de que músicos autóctonos escucharan sones, guajiras o cha cha chás llegados del otro lado del Atlántico. De esa natural fusión surgieron ejemplos brillantes como la histórica Super International Band de la que aquí puede oírse un magistral guaguancó en la voz de Laba Sosseh, no menos destacable es la figura afro-cubana de Amara Touré con un Lamento Cubano compuesto por el cubano Eliseo Grenet que quita el sentido, sin olvidar a Pape Seck y su Star Number One o nombres más conocidos como la gran Orchestra Baobab. Un doble CD que en total más de 15 bandas y artistas diferentes ofrecen una buena muestra con su sonido viejo, pero a la vez de una modernidad aplastante, de ese fenómeno de puente musical afro-americano que a modo de música de ida y vuelta, devolvió al lugar de origen esos ritmos renovados que en su momento llevaron a la fuerza sus antecesores esclavos a las costas caribeñas.  Un caso similar es el que refleja el otro doble volumen de esta recomendable colección, pero en este caso, centrado en la capital de la República Democrática del Congo, Kinshasa. Bajo el nombre Afrolatin-picVía Kinshasa, nos encontramos con 39 temas cuyos orígenes pueden encontrarse ya en 1940, cuando varias orquestas congoleñas deciden “reafricanizar” las músicas afro-cubanas que escuchan en sus puertos, en los lugares públicos o desde las escasas estaciones radiofónicas como la de Brazzaville que en 1945 bajo el gobierno del General de Gaulle emite en onda corta por todo el continente como medio de resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Las fusiones entre ritmos cubanos y africanos encuentran en Kinshasa un terreno idóneo para que el sincretismo afro-cubano se entronque con los sonidos del Congo para dar como resultado uno de los estilos musicales más importantes de África, la rumba congoleña. Junto a auténticos mitos del país africano como Franco, se encuentran formaciones indispensables en la creación de la música moderna congoleña en 1953 como la African Jazz que unían la percusión a las guitarras amplificadas, los saxos y las trompetas. Merecen también una mención especial artistas como Grand Kallé o Docteur Nico y las orquestas African Team y Africa Fiesta con las que colaboraron en multitud de ocasiones y que aquí se recogen algunos de sus temas más sonados. Por si fuera poco, ambos valiosos recopilatorios están acompañados de una excelente presentación con extensos libretos plagados de información histórica sobre esa prolífica y larga historia de amor entre un lado y otro del Atlántico. Una historia que afortunadamente aún no ha escrito su The End. Relacionados / Relacionados 2 / MariaJo López Vilalta (La Morocha)

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