African rumba

V.V.A.A.

“Putumayo presents African rumba” Putumayo World Music, 2016

El sello estadounidense siempre ha tenido en su punto de mira la música cocinada en la isla cubana. Su peculiar idiosincrasia y calidad se ha visto recogida en numerosas canciones de la etiqueta. La notable influencia que ejerció en el continente africano ya quedó patente en antologías del sello de la talla de Congo to Cuba o Afro-Latin Party. El presente volumen no hace más que ratificar ese intercambio cultural de ida y vuelta, en forma de boomerang, que se dio con el tráfico de esclavos siglos atrás. En este sabroso y nada desdeñable recopilatorio asistimos a alianzas afrocubanas, como la del pianista Harold López-Nussa y el bajista senegalés Alune Wade, que interpretan un clásico del músico gambiano Laba Sosseh titulado Aminata; resurrecciones como las de la orquesa senegalesa Le Sahel, que se separó en 1.975 tras la muerte de su cantante Baye Fall, y que retornan con nuevos bríos; relevos generacionales, caso del beninés Michel Pinhero, que le toma el testigo a su célebre paisano Gnonnas Pedro (una de las leyendas de la música africana de los años setenta), con su canción Paysan, homenaje a los campesinos que trabajan en las recias tierras de Mamá África; históricos como Pape Fall, quién fuera cantante de la Star Band de Dakar, que aquí aborda Boul topato, tema que aparecía en su cassette Doomu Ndeye (1.995), o los congoleses L´African Fiesta, que albergó las dotes del guitarrista Dr. Nico Mbarga y de su poderoso vocalista Tabou Ley Rochereau, y que se encargan de despachar  uno de sus clásicos, Lolita. No faltan valores contemporáneos de última hora, caso del angoleño Ricardo Lemvo y Makina Loca y sus paisanos Banda Maravilha. Eso sin olvidar a clásicos irredentos como la Orchestre OK Jazz, formación en la que militó el excepcional guitarrista Franco; o la togolesa Afia Mala, que une sus fuerzas a una de las grandes leyendas de la música cubana, la Orquesta Aragón, con el bailongo Lonlon vanvan. Imposible resistirse a los cantos de sirena del guaguancó y la salsa, que tan magistralmente interpretan y bailan los africanos. Y es que de casta le viene al galgo, ya que al igual que las raíces del blues los genes de la salsa proceden del continente madre. Ese en el que el ritmo y la alegría siempre están presentes pese a todo. + info I Relacionados I Miguel Ángel Sánchez Gárate

 

 

 

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