Adrian Johnston

brideshead.jpg Adrian Johnston
“Brideshead Revisited”
Chandos Movies / Harmonia Mundi , 2008

En tiempos difíciles para el cine y a falta de buenas (y nuevas) ideas, se suele echar mano cada vez más de remakes de series clásicas de TV. 25 años después de dar a conocer a Jeremy Irons, se rodó el pasado 2008 la adaptación para pantalla grande de Retorno a Brideshead, protagonizada ahora por Emma Thompson. Además de tan innecesario como se preveía, el film parecía condenado al fracaso: no sólo por sus múltiples cambios de última hora –el director inicial decidió abandonar por una más rentable y segura secuela de Harry Potter y el trío actoral (Jennifer Connelly, Jude Law y Paul Bettany) también abandonó el barco antes de que naufragara–, sino porque, carente de nervio narrativo, obtuvo una fría acogida en taquilla. En esta “nueva” versión todo resultaba tan pulcro como pétreo, y más que una traducción de la novela homónima de Evelyn Waughn no pasaba de un mero trasvase teatral con buenas interpretaciones y, eso sí, una magistral banda sonora.
Porque no todo en el cine británico está afectado por ese infausto estado de crisis del que el mundo entero habla sin parar. Si atrás –muy atrás– quedan los grandes tándems Peter Greenaway / Michael Nyman, David Lean / Maurice Jarre o incluso James Ivory / Richard Robbins, hoy tenemos otros nombres que, de algún modo, relevan a aquéllos con un notable alto. Es el caso de los matrimoniajes entre cineastas y compositores como Kenneth Branagh / Patrick Doyle, Joe Wright / Dario Marianelli y el que ahora nos ocupa, el trabajo que Adrian Johnston firma para la película de Julian Jarrold –para quien también ha escrito la partitura de La joven Jean Austen (2007)–.
Superados sus inicios como baterista de los Waterboys, Adrian Johnston se fue introduciendo progresivamente en la música culta a través de esporádicas colaboraciones con el Royal National Theatre y la Royal Shakespeare Company. Desde entonces no ha parado de escribir para la escena y el cine –Jude, de Michael Winterbottom (1996); Shooting the Past, de Stephen Poliakoff (1999); la serie Shackleton, de Charles Sturridge (2002), etc.–, con varios premios Emmy y BAFTA que avalen su carrera. Y, pese a incluirse en los créditos hasta seis arreglistas que participan en el álbum y contando con el prestigioso apoyo de la Filarmónica de la BBC ante la batuta de Terry Davies –autor asimismo de diversos musicales y coreografías como The Car Man (2001), Dorian Gray (2008) y After Figaro (2003), amén de sus incursiones operísticas con Renée Fleming, El sueño de una noche de verano y la adaptación fílmica de El Cascanueces–, la banda sonora de Johnston bien se merece un lugar en la colección de CD´s para los bellos días de bajona.
Ambientado en los frívolos años `20 y en los elitistas círculos de Oxford, la película trata temas que hoy, no obstante, ya no sensibilizan a nadie (como son la liberación sexual, el individualismo como postura vital, la decadencia de la aristocracia o el fin de toda fe humana tras la Iª y IIª Guerra Mundial). La música de Johnston intenta recrear aquella época sin abusar de los clichés, aderezando con formas modernas y sencillas el carácter de cada personaje y escena. Para Sebastian, pieza que abre el disco, ha compuesto un leitmotiv de ambigua sensibilidad, reflejando emociones contenidas y encontradas. Siguiendo un estilo muy similar al del citado Marianelli para el tema principal de Pride & Prejudice (Decca, 2005), con el piano solista de Jonathan Scott, la música sigue luego por derroteros más “orgánicos” como en Memory, un motivo que se convertirá en la idea central a desarrollar a lo largo de todo el disco. Si Guilt y Oxford, aun su brevedad, denotan fueros más minimalistas, otros cortes (como The end of our day, Venice o el impresionante crescendo de A small red flame), en cambio, transcurrirán entre aires impresionistas y románticos. Pero sin duda la pieza discordante es, no obstante, la que lleva por título Wise old wine, con Chris Garrick y John Etheridge al violín y la guitarra respectivamente emulando las artes a las cuerdas de Reinhardt y Grappelli. Primera banda sonora publicada por Chandos, Brideshead Revisited será seguramente un disco de revisitación obligada, lleno de rincones atractivos al gusto de todo oyente. // Iván Sánchez Moreno