Abelardo Carbonó

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Abelardo Carbonó

“El maravilloso mundo de…”,Vampisoul ,2013

En multitud de ocasiones he alabado la labor de arqueología musical que el sello Vampisoul realiza recuperando joyas desconocidas de multitud de latitudes y estilos. Una vez más vuelven a hacerlo, poniendo encima de la mesa y reivindicando a una de las figuras más creativas, inclasificables y sorprendentes de la música colombiana de finales del siglo XX. Hablamos de Abelardo Carbonó, el padrino de la champeta que alcanzó en los años 80 una cima musical en su país, pero que va a ser ahora, con este recopilatorio, cuando alcancé el reconocimiento internacional a su sonido psicodélico, caleidoscópico y sobre todo, afrocolombiano.

El maravilloso mundo de… es un recopilatorio que recoge las canciones más significativas del músico colombiano, en el que se ofrece una retrospectiva de la variedad estilística y creativa de esta interesante figura.

Afincado en Barranquilla desde pequeño, Abelardo Carbonó comenzó a tocar la guitarra a muy temprana edad junto a su padre, que fue quien introdujo al pequeño en el mundo de la música y la tradición sonora de su país. A pesar de comenzar a coquetear con la música bien temprano, Carbonó no inició su andadura profesional musical hasta tarde. Trabajó durante casi dos décadas en el cuerpo de policía antes de comenzar a montar, junto a sus hermanos Jafeth (bajo) y Abel (guitarra solista), lo que sería el núcleo de sus sucesivas bandas.

Mucho se ha hablado de países como Brasil o Cuba, pero Colombia, al igual que los citados, ha supuesto y supone un enclave geográfico musical de gran talla. Las múltiples influencias africanas y afrocaribeñas han hecho que de allí hayan salido grandísimas figuras con entidad y personalidad propias, en las que hay que incluir a nuestro protagonista. Todo ese enjambre sonoro y de influencias marcan el sonido de Abelardo Carbonó, que está dotado de una sonoridad muy peculiar y personal: guitarras nítidas, un bajo potente y un coro repetitivo de llamada y respuesta que se te clava y se te repite en la cabeza para llevarte a sus latitudes caribeñas, tropicales y africanas a la vez. Este sonido particular y personal se vio fortalecido por la aportación de los mejores estudios disponibles en los que pudo grabar, del trabajo junto a productores como el gran Eduardo Dávila, el Lee Perry costeño, y de colaboraciones con leyendas como Michi Sarmiento y varios artistas de la Orquesta de Dolcey Gutiérrez.

Temas como Quiero a mi gente, Schallcarri, La negra Kulengue, Palenque o Carolina, van a enganchar al oyente desde la primera escucha que van a quedar prendados de un sonido original y único como ninguno, que sabe mezclar toda esta tradición de champeta, porro, vallenato y sonoridades afrocolombianas, con el groove, la psicodelia, el rock el funk, pop y por supuesto afrobeat, ya que sin la influencia de Fela Kuti no se puede entender ni existiría la champeta :el ritmo criollo patrimonio glorioso musical cartagenero .

Problemas a la hora de dirigir el destino de la banda y las dificultades para conseguir conciertos pusieron fin a la trayectoria activa del artista, que se trasladó a la región de Guajira para trabajar de nuevo como policía, esta vez en la mina de carbón y dar clases de música en las escuelas de la empresa minera. Algunos críticos sin embargo aseguran que lo mejor de este artista todavía está por llegar. Lo que no cabe duda, es que con esta recopilación, el mundo va a descubrir, por fin, el talento de este músico. Un hombre que representa el groove psicodélico del mundo musical caribeño y es uno de los mejores secretos guardados de Colombia, hasta ahora…

Existen rumores que hablan de unqa vuelta de Abelardo Carbonó con su banda a los escenarios junto a un nuevo álbum, hecho que está por confirmar y que, de ser así, no dejaremos de anunciártelo desde B!ritmos. Info | Relacionados | Bruno Freire León