29è Mercat de la Música Viva de Vic (MMVV)

29è Mercat de la Música Viva de Vic
Vic, Barcelona. Del 13 al 17 de septiembre de 2017

Cuando se acude a un festival como el Mercat de la Música Viva de Vic (MMVV) uno casi va más dispuesto a no ver, que a ver. Como el don de la ubicuidad no existe —o al menos yo no lo tengo—, no hay más remedio que escoger entre las decenas i decenas de conciertos que se ofrecen, siempre con la duda de si esa ha sido la mejor elección. Tres condicionantes entran en juego: gustos del que asiste, encabalgamiento de horarios, y facilidad para ver a los artistas en otros lugares. Entre las actuaciones a las que asistimos, podemos destacar, por uno u otro aspecto, las siguientes:

Marco Mezquida es, para mí, como una debilidad. Ofreció un concierto de 45 minutos, él solo al piano, solo un tema, una improvisación, como dijo al principio, en la que demostró por qué es en la actualidad el pianista con más proyección de nuestro país, sabiendo mezclar su depurada técnica con la forma más creativa de sacar sonidos al instrumento, manipulándolo directamente o añadiendo elementos para distorsionar su sonoridad. Posiblemente el mejor momento de todo el MMVV que nosotros vimos.

Guadi Galego llegaba con su nuevo trabajo, O mundo está parado, más rockero y popero que nunca, con una potente banda de guitarras —Guillermo Fernandez  y Carlos Abal—, bajo y batería  —Paco Charlin e Isaac Palacín—, que acompañan a su potente voz mientras, con sus letras, va reivindicando todo aquello que no le gusta de la sociedad que la rodea. Potente y comprometido concierto el de esta cantante gallega.

Gemma Abrié & Miquel Àngel Cordero y Double BasSing, una propuesta con recorrido, que queríamos ver en directo y en un lugar adecuado. Dos contrabajistas que utilizan su instrumento, además de la función tradicional, como elemento de percusión, mientras con sus voces, principalmente la de ella, van desgranando diferentes temas, en un repertorio ecléctico que va desde los estándares de jazz a los Beatles, pasando por el folclore sudamericano, con momentos tan interesantes como, por ejemplo, su versión de Eleanor Rigby.

Marga Mbande, después de su paso por el dueto Dlux, ha empezado su camino en solitario con este su primer disco Mbande Sound, que ella define como una mezcla de r’n’b, soul y hip-hop, que se nutre también de la música electrónica, el afrobeat y el dancehall.  Realmente potente en escena, acompañado por una numerosa banda que incluía a dos vocalistas, doble percusión, guitarra, bajo y piano, presentaba sus temas que nos hablan de los derechos de las mujeres, de la libertad, de África. Interesante propuesta.

Ephemerals llegaban de Inglaterra con su disco Egg Tooth, su cantante Wolfgang Valbrun y su música explosiva, que, partiendo de propuestas jazzísticas, les sirve para explorar territorios y lenguajes sin ningún tipo de complejos ni limitaciones, basándose siempre en la potente voz de su cantante y la solidez de una nutrida banda que le sirve de perfecto colchón. Muy correcta, pero no nos aportaron nada nuevo.

Maria Rodés presentaba el proyecto con el cual había ganado el Puig Porret, gracias al cual lo había podido producir. Hace años que nos comentaba que tenía un pariente, su tío-bisabuelo Lluís Rodés, director del Observatori de l’Ebre, del cual quería hacer un trabajo de investigación, para convertirlo en un espectáculo. Finalmente lo ha podido llevar a cabo y presentarlo en el MMVV. Se nos antoja un trabajo algo irregular, con momentos muy interesantes y otros que parecen, al menos en un primera escucha y sin ninguna referencia anterior, más, podríamos decir, de relleno. Con una banda formada por Juliane Heinemann, también a los coros, y Santi Careta, como principales elementos, presentando su faceta más eléctrica, iba desgranando los temas, situando muchos de ellos en el contexto en el que ocurrieron las cosas que nos cantaba. Tendremos que volverlo a oír, una vez más rodado, para poder disfrutar más de esta Eclíptica que nos ofreció.

Sara Terraza, en la Jazz Cava, presentaba su nueva propuesta junto a The Black Sheep. Un proyecto basado en el soul, con influencias evidentes del pop, en el que ella utiliza su voz, dúctil y potente, como base para presentarnos temas tanto de su autoría como versiones de muy distinto origen. La interpretación de Sara Terraza destacaba por encima del grupo, a pesar de su juventud y el lugar algo incomodo para la banda, formada por cinco músicos, con los teclados de Aleix Cansell y Jordi Pareta; la guitarra de Ernest Pipó; el bajo de Tomás Pujol; y Oriol Tonietti a la batería. Una propuesta muy interesante de la cantante que puede tener un buen recorrido.

Izaro es una joven cantautora vasca que nos sorprendió por la sencillez de su propuesta y, a la vez, la profundidad de la misma. Son temas llenos de lirismo, con una especial atención a las melodías, inspiradísimas, y una forma de cantar cercana, sabiendo transmitir en todo momento, con una voz llena de matices, que nos hace sumergirnos en ese mundo que ella crea. Presentaba su trabajo Om, y ya estamos esperando su nuevo disco que, seguro, ha de confirmarla definitivamente como una gran cantante y compositora.

O Sister!, presentaban su último trabajo, Stompin’ in Joy, cuarto de su carrera musical, en el que mezclan, por primera vez,  temas propios con algunos estándares, siempre dentro de ese estilo que los caracteriza,  el swing vocal que predominaba en los EE.UU. en los años 20 y 30. Formado por tres cantantes — Paula Padilla, Helena Amado y Marcos Padilla—, más guitarra, contrabajo y batería —Matías Comino, Camilo Bosso y Pablo Cabra—, el grupo nos acerca sus melodías llenas de vitalidad y también humor, aunque tampoco olvidan su faceta reivindicativa, especialmente con el papel de la mujer en nuestra sociedad. Con sus canciones nos transmiten ese zapateado alegre como su nombre indica, haciendo muy difícil permanecer quieto ante la inyección de vitalidad que la banda, con su música y su incontestable calidad, nos proporcionan.

Aurora fue otra de la agradabilísimas sorpresas del MMVV. Tres músicos, Max Villavecchia, al piano; Jordi Garrabella, al bajo; Joan Carles Marí, a la batería; un cantante, Pere Martínez; y un bailaor, José Manuel Álvarez; forman este grupo que interpreta la música que, de alguna manera, podríamos clasificar como de protoflamenco. Su repertorio se basa en autores como Felip Pedrell o Manuel de Falla, entre los clásicos; o aventuras a un pasado anterior—desde poemas de Publio Ovidio Nasón, a la Divina Comedia de Dante Alighieri, pasando por las Las cántigas de Santa Maria de Alfonso X el Sabio—; y una especial atención a Federico García Lorca. Un repertorio que reinterpretan de forma absolutamente personal, con preeminencia del flamenco, pinceladas jazzísticas, o puntuales aires tropicales. Basándose en unes interpretaciones impecables, con un Max Villavecchia inspiradísimo y Pere Martínez demostrando, como siempre, su calidad como cantaor. Presentaron el disco, que lleva el nombre del grupo, ante un público entusiasta que los premió largamente con sus aplausos. Un éxito totalmente merecido.

La lista de conciertos a los que no pudimos acudir es muy larga; en algunos casos con pena de no poderlos presenciar —no en todos—. Los comentados son aquellos que nos interesaron, entre los que pudimos ver. Un MMVV que, como cada año, sirve para acercar la música a aquellos que, junto a los artistas, la mantienen viva: programadores, productores, managers —más de 500 profesionales acreditados—, además de los medios de comunicación —más de 120 periodistas acreditados—, y, por supuesto, público en general, que llenaban la mayoría de los espacios del festival. + Info | Relacionados | Texto y Fotos:  Federico Francesch | DESAFINADO RADIO