27è Mercat de Música Viva de Vic

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27è Mercat de Música Viva de Vic
Vic, Barcelona. Del 17 al 20 de septiembre de 2015

El Mercat de Música Viva de Vic cerró su 27ª edición con una gran valoración por parte de su organización, tanto por la cantidad y calidad de sus espectáculos, como por la buena acogida de público y profesionales. Parece que cada vez más el Mercat, además de “dinamizar la industria musical”, intenta que sus actuaciones tengan el cartel de “estreno de espectáculo”, “presentación de nuevo disco” o “por primera vez en el Estado” lo cual siempre aporta un plus de interés. A destacar esas nuevas propuestas, como la de los “itinerarios por géneros” (jazz&soul, world music, pop-rock, flamenco y folk canço) que permitían ver cinco espectáculos diferentes a un precio reducido (15€), o la gran participación de músicos de calle con 165 inscripciones aceptadas.
Para poder dar una visión más amplia y completa del evento, que cuenta con ocho escenarios oficiales y otros tantos entre el “off” y las calles de la ciudad, unimos fuerzas dos de los colaboradores de estas páginas y aquí podréis leer cada uno de nuestros personales recorridos por sus conciertos, que lamentablemente se limitaron a los dos primeros días de Mercat.

Jueves 17 de septiembre

Llegamos el jueves al MMVV con muchas ganas de ver lo que podía dar de sí una formación como la OJO, la Original Jazz Orquestra del Taller de Músics, acompañando a Antonio Zambujo, uno de los cantantes más interesantes de la canción portuguesa, cercano al fado, y al que venimos siguiendo desde hace años con especial atención.
Poder escuchar Antonio Zambujo junto a la formación liderada por David Pastor es, ha sido, todo un lujo. Ya desde el primer tema instrumental, la popular Antonio ZambujoCançao do Mar con un arreglo de Ze Eduardo con el que vimos al contrabajista portugués hace cuatro años, en el festival de Jazz de Girona con la Girona Jazz Project, se vio todo lo que el conjunto iba a ofrecernos. Antonio Zambujo entró en escena y sorprendió con una voz amplificada, necesaria para imponerse por encima de los vientos: cuatro saxos, cuatro trombones y cuatro trompetas. Una voz que aunque sabíamos que el artista tenía ―no en vano estuvo mucho tiempo cantando en el musical Amalia, dedicado a Amalia Rodrigues, la desaparecida cantante de fados―, no es a la que nos tiene acostumbrados en sus trabajos actuales. Una sorpresa que se fue diluyendo a lo largo del concierto, bien porque nos fuimos acostumbrando, bien porque el sonido se fue ajustando.
De hecho, asistimos a tres pequeños conciertos, al precio de uno: La OJO en solitario, Antonio Zambujo con su guitarra, y la unión del intérprete y la orquesta. Tanto la big band como Antonio Zambujo, estuvieron a la altura de lo esperado; y en cuanto a la unión de ambos, fue lo que una experiencia de ese tipo, algo único que se busca como inauguración, en este caso, de un festival, ha de ser. Posiblemente aquí se notó que al guiso le faltaba un poco más de cocción, y aunque en algún momento pensamos que posiblemente el experimento había sido demasiado osado, el resultado final nos trajo cosas muy positivas; entre otras, constatar que los temas de Antonio Zambujo, esos temas tan íntimos, tan cercanos, también podían pasar al plano de las grandes orquestas sin ningún tipo de desmerecimiento. La mayoría de las canciones suyas correspondían a su último disco Rua da Emenda, aunque no faltaron referencias a los anteriores. La duración de los temas, con los solos de los músicos, y la limitación en el tiempo de los conciertos de Mercat, hizo que nos quedáramos con la sensación de que la actuación se nos había quedado corta, lo cual, por otro lado, es una muy buena señal.
Como dijo el propio Antonio Zambujo, había pasado por Vic hacía tres años con una small banda y ahora llegaba allí con una big banda, y puede que echáramos de menos esos matices que Antonio Zambujo, con su banda o en solitario, se permite. Pero a lo mejor era solo una cuestión de tiempo, porque cuando, para cerrar el concierto, repitieron el tema Pica do 7, el cantante se permitió el lujo de improvisar, una improvisación comedida, por encima del acompañamiento de la orquesta, dando muestras de que si se siguiera con la experiencia, ésta podría llegar a ser redonda. En fin, una propuesta arriesgada, cómo ha de ser, la que hizo el Mercat de Música Viva de Vic, con un resultado más que interesante.
Y seguíamos la noche sin salirnos de la música lusófona, porque en una de las carpas exteriores, esta vez sin posibilidad de sentarse, íbamos a escuchar a la caboverdiana Elida Almeida.
Elida Almeida 3Cuando surgen intérpretes en un estilo determinado con una fuerza absoluta, a veces tenemos la tentación de pensar que de alguna forma, cuando falten, el estilo se extinga o al menos quede irremediablemente huérfano. Nos referimos a artistas como Amalia Rodrígues, Carlos Gardel, Édith Piaf o, en este caso, Cesaria Evora. Pero es una sensación falsa, porque ni el fado ni los tangos ni la chanson ni las mornas han muerto con ellos. Y concretamente la música de Cabo Verde no solo no ha dejado de oírse en nuestro entorno, sino al contrario, han surgido muchos intérpretes nuevos, unos más ortodoxos, como Lura o Mayra Andrade, y otros más arriesgados como Carmen Souza o la propia Elida Almeida. Y este riesgo, esta innovación ha llegado, en el caso de esta última, a través de influencias africanas y brasileñas, e incluso de los ritmos más alejados oficialmente de la música de su país, relacionados con el pop y el rock.
Presentaba en Vic su disco Ora doci ora margos, en el que ha compuesto la mayoría de canciones, unas canciones que nos hablan de sus experiencias personales, algunas no muy buenas, como también iba explicando en el concierto al presentar cada uno de los temas ante un público muy receptivo que agradecía la guía que proporcionaba la cantante para seguirla. Elida Almeida es una joven cantante con un camino por delante que será fructífero, pues tiene mucho que decir y además lo que dice, lo que cantan, lo hace muy bien. Unas canciones que, incluso dentro del mismo tema, pasaban de fragmentos más melódicos a otros mucho más contundentes. Acompañada de bajo y guitarra eléctrica muy potentes, un teclados y una batería, esta última sin ningún tipo de concesión, la artista dominó en todo momento la escena creando una complicidad con un público muy variado ―desde el que la escuchaba por primera vez, hasta el que cantaba con ella cada una de sus canciones―, y que culminó con la colaboración del mismo haciendo los coros de sus temas. Canciones la mayoría de ellas ligadas a su entorno, a sus historias, sus experiencias, que podemos encontrar en su disco.
Elida Almeida se ha demostrado como una cantante emergente de Cabo Verde que va a dar mucho que hablar y a la que vamos a tener que seguir de cerca, aunque sin ningún esfuerzo, al revés. Federico Francesch.

Pocos músicos son capaces de pasar esa valiente prueba de atrapar la atención del público durante tres cuartos de hora con tan solo voz y guitarra. Pero si la guitarra en cuestión tiene ¡una sola cuerda!, el desafío es aún mucho mayor. El jamaicano Brushy One String lo superó y además con una soltura y gracia admirables. Con esa mezcla de blues, y reggae, la constante pulsación de esa única cuerda (con un sonido que a veces recordaba al birimbao), la percusión golpeando la caja de la guitarra y esa voz a veces cercana al rap, consiguió que todo el público que llenaba la carpa no se moviera de ella. Escuchen y vean el video de su canción Boom Bang Deng y se harán una idea de su magia musical. Música esencial.
Esencial también fue no perderse el nuevo proyecto de Dj Panko, Electo Rumbaiao. J
unto al dj de Ojos de Brujo, están el virtuoso acordeonista moldavo Anatol Eremciuc, el percusionista brasileño Alan Sousa y el maestro de las proyecciones André Cruz, responsable de los visuales también en Ojos de Brujo. Aunque para la ocasión algunos de los vocalistas que han colaborado en su primer disco, Boom, apoyaron su propuesta en formato banda. Así que el ilimitado rapero Kumar, la colorista y flamenca Izä y el divertido y cadencioso Wagner Pa, se pusieron al servicio del grupo y convirtieron la carpa en una autentica pista de baile. Su “imposible” mezcla de ritmos brasileños, balcánicos y flamencos, unidos a la electrónica y visuales, funciona ¡y muy bien!.
Sonido Gallo Negro es otro de los grupos a tener en cuenta cuando se habla de la Chicha. Este estilo de música se popularizó en Perú en los 60 cuando los músicos locales crearon un híbrido entre melodías folklóricas, ritmos andinos mixturados con cumbia colombiana, guitarras twang y ecos de música surf, amazónica y psicodélica. De algún modo lejano nos recordaron a nuestros Tiki Phantoms, quizás porque se presentaron también con máscaras y un vestuario “cadavérico”. Eso sí, sus canciones instrumentales pusieron a bailar a todo el público que también llenaba su carpa. Miguel Amorós

Viernes 18 de septiembre

El viernes lo dedicamos más a perdernos por el Mercat; y así empezamos la tarde paseando por las calle de Vic, llenas de músicos, uno en cada esquina, podríamos decir, que nos ofrecían desde la opción del cantautor, hasta la música rockera más potente, pasando por todos los matices, flamenco, pop, folk, versiones… Paseo breve porque nos esperaba en una de las carpas, esta vez sentados, Dom la Nena, la cantante y violoncelista. Nacida en el sur de Brasil, como Dominique Pinto, se trasladó de niña con su familia a París, volvió a Brasil de joven, luego fue a estudiar violoncelo a Buenos Aires con la famosa profesora Christine Walevska. Volvió a París a los 18 años y empezó una serie de giras junto a Jane Birkin, hasta que grabó su primer disco, Ela.
Dom la Nena 1Todos estos datos, que podemos encontrar en cualquier biografía suya, vienen a cuento, porque su música se nutre de todas esas experiencias. No solo porque en su concierto cantó en portugués, francés y castellano, sino porque sus canciones, y eso se ve mejor en su segundo trabajo, Soyo, es una mezcla de todo ello, una mezcla que ella convierte en algo absolutamente personal ya que, con la ayuda de sus instrumentos ―violoncelo, teclado, ukelele y percusiones, y unas pedaleras de loops que ella domina de forma perfecta―, puede crear unos soportes sonoros para su voz, en directo, de aire casi orquestal. Pero la gracia de Dom la Nena es que esa proliferación casi voluptuosa de sonido que la arropa cuando quiere, no es una finalidad en sí misma; es solo un soporte que, cuando le conviene, se puede adelgazar hasta unos acordes de ukelele como único acompañamiento a su voz, mezclándose, en el patio de butacas, entre el público. Un público al que hizo cantar, como es ya casi habitual en todos los conciertos, pero al que hasta llegó a convencer para participar en un concurso de baile, mientras interpretaba una canción con aires de samba, con premio y todo: su último disco.
Uno de los conciertos con más asistencia de público dentro de las carpas, asistencia justificada por la originalidad de la propuesta, por las canciones absolutamente variadas, pero con un hilo común que las dota de coherencia. A veces hay detalles que corroboran las sensaciones. Cuando al acabar el concierto, al final de la carpa había cola para comprar sus discos, pedir su firma y hablar con ella, entendimos que su éxito de esa noche, había sido real.
Cambiamos de carpa, desaparecieron las sillas, pero apareció el que, a nuestro parecer, y teniendo en cuenta que no pudimos abarcar ni mucho menos toda la oferta del MMVV, fue el mejor concierto de los que asistimos. Era la nueva propuesta de Xabier Díaz, esta vez junto a las Adufeiras de Salitre, en las que el pandereteiro y cantante se acompaña de estas doce cantantes y pandereteiras también, junto a un acordeonista, y un violinista que alternaba su violín con una zanfona. Un proyecto tan nuevo que, de hecho, era la segunda vez, dijo, que lo presentaban ante el público. Todo un acierto del Mercat.
La trayectoria del músico gallego ha pasado por grupos tan importantes como Berrogüetto, Nova Galega de Danza o ACadaCanto, hasta que en el 2013, empezó a actuar en solitario. Un músico que se apoya en las tradiciones populares del siglo pasado de su tierra, pero ejecutadas en el siglo XXI, que define su música como: “Renovada y moderna, pero siempre respetando la tradición gallega”. Presentaba el que será, que aún no es, su nuevo trabajo, Músicas de Salitre, que se publicará este mes de octubre, del que ya podéis escuchar y ver en youtube el tema Cantiga de Montaña. Un trabajo en el que el cantante presenta estas músicas: “Humildes y poderosas”, como las definió. Unas músicas que se basan principalmente en las percusiones de panderetas y adufes ―parecidos al pandero cuadrado―, y las voces. Esas voces, las femeninas, que siguiendo la tradición cantaban al unísono, con fuerza, pero consiguiendo empastar de una forma que las hace potentes, pero dulces a la vez, y que, en el concierto, contrastaban con la voz firme del cantante, mientras los instrumentos armónicos formaban como un bajo continuo que sostenía todo el conjunto. Ocho fueron los temas que nos pudieron ofrecer de los once del futuro disco, porque, como ya he comentado anteriormente, las limitaciones de tiempo en el Mercat son muy estrictas. Un disco que, en principio, solo iba a contar con alguna colaboración de las Adufeiras, pero que, de forma natural, como él explicaba, se convirtió en un trabajo conjunto que se define, como dijo, al presentar el último tema de la noche, Jota de Lira, que ahora llama Jota Delira, porque: “Los ensayos con estas mozas son realmente delirantes”.
El resultado, magnifico, nos puede recordar a otros proyectos en marcha como el de Coetus, la Orquesta de Percusión Ibérica que basa sus temas en los instrumentos de percusión y en las voces, con Eliseo Parra, Ana Rossi y Carola Ortiz en la actualidad; o el de Kepa Junquera y las jóvenes de Sorginak ―buscar en youtube un video de Kepa Junquera con Xabier Díaz y las Adufeiras―. Todas ellas propuestas arriesgadas, en los tiempos que corren, de actuaciones solitarias o en dúo por razones crematísticas, pero yo diría que necesarias, porque no las podemos imaginar de otra forma.
Después de escuchar este trabajo que nos presentaba Xabier Díaz, lleno de sutilezas y matices, nos fuimos a la Jazz Cava que ofrecía dos conciertos que no nos queríamos perder. Las primeras eran Isabel Vinardell e Isabel Laudenbach, la ex−bailarina de Cheb Balowski y la ex−guitarrista de Las Migas, que han unido sus voces y sus saberes, para ofrecernos un conjunto de temas que recogen tradiciones de diversas culturas, desde el flamenco a las músicas populares de la América Latina, pasando por los sonidos mediterráneos o la canción melódica. Dos artistas que han conseguido una simbiosis equilibrada que les procura un sonido propio y delicado en cada uno de los temas que interpretan. Una actuación acogida con grandes aplausos en una cava repleta.
Luego llegaba la presentación de un nuevo proyecto, el de Laura Cruells, a la voz, y Marçal Ayats, al violoncelo, que estrenaban disco, Equilibri, con su nombre artístico como dúo, XY ―pronunciado ics igrega―. Un equilibrio que no solo está escrito en la carátula del disco, sino que ofrecen ellos en su trabajo, tanto grabado como en el directo que vimos, donde la voz de Laura Cruells y el violoncelo loopeado, y a veces la voz, de Marçal Ayats, empastan de una forma muy adecuada para ofrecernos una serie de temas de autoría de uno u otro, o también conjunta, e incluso en algún caso con ayuda de los poetas, como Josep Carner o Maria Mercè Marçal. Unos temas que ellos llenan de personalidad interpretativa y que consiguieron que el público que nuevamente abarrotaba la sala, saliera absolutamente satisfecho, como lo demostraron con sus aplausos. Federico Francesch.

Por otro lado, también el viernes, el flamenco en sus múltiples variantes, fue protagonista del Mercat. Pero vayamos paso a paso. La tarde empezó con Cants OblidatsCants Oblidats, una producción del Taller de Musics de Barcelona y que ganó el Premio Puig Porret del pasado año. Un proyecto de creación, búsqueda y recuperación de los cantes flamencos, aflamencados y meslismáticos en lengua catalana y que lidera Joan Clota “Nen”, vocalista y compositor de renombre entre las comunidades gitanas del Estado español, Francia y Portugal. Acompañado de guitarra, bajo y percusiones, “Nen” fue desgranando esos “ocultos” cantes con pasión, pero se nos antojó que el Auditori era un espacio demasiado amplio y lejano, para un espectáculo que seguro ganaría con la cercanía de un tablao.
El relevo inmediato lo cogió Soleá Morente que presentaba su debut discográfico, Tendrá que haber un Camino (El Volcán Música, 2015). Con una exuberante e intensa banda donde sobresalen Floren (Los Planetas) y Antonio Arias (Lagartija Nick) fue mostrando esos nuevos temas y, como siempre ocurre cuando hay gran expectación, hubo división de opiniones. En lo negativo, que le sobraba acento pop, que a algunas de sus letras le faltaba profundidad o que el “ruidismo” de la banda tapa sus virtudes. Pero en lo positivo que es la excelente continuidad de ese gran obra maestra de su padre, que es Omega, que cuando canta “flamenco de verdad” y con la banda como refuerzo, es una joya o que su propuesta entre indie y flamenca es nueva y vanguardista como pocas. Contaba Enrique Morente que con ella había que ir despacito, despacito, así que bueno es darle tiempo a la perla para que vaya creciendo.
Otros que también van evolucionando, paso a paso, son Canteca de Macao. Después de más de doce años haciendo bailar y saltar a sus miles de seguidores, han mirado hacía dentro y les ha salido un disco más intimo y personal. Sobre todo por que las composiciones han corrido a cargo exclusivamente de Chiki y Anita, aunque su puesta en directo con una banda reducida, sigue teniendo encanto y seducción. Lo cierto es que al final el Auditori (con butacas) se hizo incomodo por no poder salir a bailar.
Tras ellos y en una de las carpas (algo vacía, la verdad), los madrileños Club del Rio nos embelesaron con sus originales canciones. Teníamos muchas ganas de verlos en directo y sinceramente nos conquistaron con sus armonías vocales y acústicas. Entiendo que es una propuesta diferente, pero su puesta en escena es cuanto menos personal y sugerente. Hicieron un repaso a las canciones de su primer disco y a pesar de sus múltiples arreglos de estudio, sonaron divinamente encima del escenario y nos encantó la pasión que le ponen. Les deseamos lo mejor, porque lo merecen.
Otro que en directo lo dio todo fue el guineano Moh! Kouyate. Este fino guitarrista y melódico cantante, posee una combinación de sensibilidad y vigor especial. A la vez que te maravilla, te hace mover sin remisión. Acompañado por un escueto pero efectivo trío (su segundo guitarra es admirable), nos cautivó de nuevo con esa mezcla de funk, soukous y afrobeat.
Niño de Elche 4Aunque la sorpresa llegó con El Niño de Elche. Mucho y bueno habíamos oído hablar de él y comprobamos que era cierto. A pesar de que su actuación estaba dentro del “Itinerario Acento Flamenco”, en el catalogo del Mercat estaba etiquetado como “Kraut-Rock, Ambient, New Wave”. Pues la verdad es que todos los adjetivos acertaron y también se quedaron cortos para definir lo que hizo ENDE en escena. De hecho presentaba su nuevo e impactante trabajo Voces del Extremo, un disco donde la poesía de la conciencia es la clave principal en cuanto al discurso, mientras que en lo musical la experimentación es la que gana. En directo, un guitarrista imaginativo y un bajo y teclados contundente, pusieron las bases para que Niño de Elche fuera expresando, contando y cantado, eso sí, a veces con ese acento flamenco de aires Morentianos, sus letras. Lo cierto es que estamos ante un artista polifacético que anda en mil proyectos, experimentales, de danza contemporánea, de poesía, audiovisuales o de improvisación. Oiremos hablar de él, seguro.
Y para acabar el Mercat que mejor que dejarse llevar por la fiesta. Y ya se sabe que con
La Pegatina la fiesta está asegurada. En sus conciertos ellos lo dan todo y su público, siempre numeroso, se lo agradece compartiendo el movimiento con ellos.
Otros que también han dado un paso al frente en cuanto a cuadrar el espectáculo son La Sra. Tomasa. Su mezcla de latin, drum’n’bass, salsa, dubstep y electro, funciona en directo cada vez mejor y ni siquiera los cortes de luz que tuvieron, pudieron frenar el ímpetu festivo de su propuesta que empuja a bailar con esas tremendas bases electrónicas que lanzaron. Otros con un gran futuro. Miguel Amorós.
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