WOMAD CÁCERES 2018

WOMAD 2018
Cáceres. Del 10 al 13 de mayo.

Un festival gratuito en una zona monumental y con grandes artistas del panorama internacional es un lujo que disfrutamos todos los años en Cáceres. Y que este festival es especial no es ya una noticia, sino una evidencia confirmada año tras año, y van veintisiete.

Esta edición de Womad Cáceres ha sido especial para quien escribe estas palabras. Y lo ha sido tanto en el plano musical como en el extramusical. Hemos disfrutado de buenísimos conciertos, hemos obviado actuaciones que a todas luces creemos que no tienen cabida en este festival y hemos hecho muchísimos kilómetros de por medio debido a otras cuestiones laborales. Pero aún así y, como siempre, ha merecido la pena. Y mucho.

El viernes llegamos muy tarde a Cáceres, cosa poco habitual en nuestra manera de trabajar, puesto que solemos intentar estar incluso antes de que comience cualquier festival para ir pulsando cómo está el ambiente festivalero. Pero obligaciones de otra índole no nos permitieron este proceder y nuestra llegada a los conciertos se hizo bien entrada la jornada. De hecho, en esta primera gran noche (después de la del jueves, de presentación) solo nos dio tiempo a disfrutar de dos actuaciones. ¡Pero qué conciertos! A los primeros que vimos fueron a los estadounidenses Red Baraat en el escenario principal, el de la Plaza Mayor, con su mezcla de brass band con músicas de bollywood, bhangra y otros sonidos de la India. La propuesta de esta formación es tan curiosa como efectiva, puesto que hacer música hindú con brass band, que en realidad están muy cerca una de otra, da como resultado un espectáculo muy propicio para el baile y el desenfreno. Y eso lo notó el numerosísimo público asistente. Batería, trompeta, tuba, clarinete, guitarra y dhol para un concierto que a veces recordaban a grandes como Asian Dub Foundation o Transglobal Underground, aunque sin electrónica.

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Oumou Sangaré. Fotografía: ©Alejandro López García

Y el segundo concierto que disfrutamos, también en este escenario de la Plaza Mayor, fue el de la maliense Oumou Sangaré. La voz de los que no tienen voz continúa con su firme compromiso con los grandes problemas que azotan su país y, por ende, su continente, y lo sigue plasmando en sus canciones. Una actuación absolutamente vibrante, muy bien acompañada por las dos coristas que también hacían las veces de bailarinas y por ese gran “jali” o tocador de kora (¿korista?), que la llevaba colgada como si de una guitarra se tratara, es decir, de lado. Curioso. Una magnífica manera de despedir el primer gran día de conciertos.
La jornada del sábado se nos antojó extraña por motivos ajenos al festival. Como decíamos antes, otras cuestiones laborales provocaron que nos tuviéramos que ausentar de Cáceres bien temprano, puesto que yo pinchaba en la celebración del VII aniversario de la Asociación Trompeta Verde, una de las emisoras en las que emito mi programa de radio “La Vuelta al Mundo en 80 Músicas” (https://www.mixcloud.com/lavueltaalmundoen80musicas/). Así pues, tocaba hacer kilómetros para ir a Sevilla y volver a Cáceres en el mismo día. Una vez llegamos nuevamente a la ciudad extremeña, pasamos por el hotel, una ducha y rápidamente nos dirigimos a los conciertos. Llegando a la Plaza Mayor oímos algo parecido a Camela, y supimos que era el concierto de Soleá Morente. Esa sensación me produjo un nudo en el estómago. No entiendo muy bien que una propuesta así haya tenido cabida en un festival como éste. No entro a valorar la calidad. Y supongo que tendrá cabida en otros muchos festivales, pero no lo veo para nada acertado para Womad, junto con el grupo !!!(Chk Chk Chk), por ejemplo. Y eso es una de las cosas que más me ha llamado la atención de esta vigesimoséptima edición de Womad. Muchas músicas muy alejadas del concepto “world music”, concepto que se supone que es el que ha impregnado siempre el espíritu de este festival. O a lo mejor yo llevo diecisiete o dieciocho años equivocándome de evento. Que todo puede ser. Bueno, en cuanto a los conciertos que sí vimos este segundo día, tres propuestas muy dispares pero tremendamente maravillosas.

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Canalón de Timbiquí. Fotografía: ©Nereida Rubio Gómez

Empezamos con el gran grupo Canalón de Timbiquí y sus músicas del Pacífico Colombiano. Para mí el gran concierto de esta edición de Womad Cáceres. Liderados por la cantante Nidia Góngora (que ya la conocemos por participar con grandes de las músicas étnicas llevadas a las pistas de baile como son Quantic o Dragao) la formación la componen también tres coristas y cuatro percusionistas y en la que destaca, por supuesto, esa marimba apoteósica. El grupo sonó de auténtico lujo e hizo las delicias de los asistentes en el escenario de la preciosa Plaza San Jorge. Y como suele ser habitual en este tipo de conciertos y de festivales, no faltaron las proclamas en contra de los abusos que cometen los que no tienen escrúpulos y se apoderan de lo que es de todos. O simplemente lo destruyen. En este caso, la minería ilegal que está contaminando los ríos de su región. Fabuloso concierto y fantástica manera de comenzar nuestro segundo día de Womad. De los cantos tribales afrocolombianos pasamos a la electrónica más dura de la mano del sirio Omar Souleyman, un músico que si bien tiene una puesta en escena bastante sobria, hace las delicias del público que va a ver sus directos. Ataviado con su típica daffah, gafas de sol y shemagh con agal, y micrófono en mano, Omar desplegó toda su artillería sonora a base de dabke y châabi con la electrónica más contundente, lanzada por su teclista. Para ser una música tan “dura”, había una legión de seguidores entre el público, incluso algunos de ellos imitando su peculiar atuendo en la cabeza, con turbante y gafas de sol.

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Omar Souleyman. Fotografía: ©Alejandro López García

Y para terminar esta “corta” edición nos despedimos viendo a la Orchestra Baobab. Tenía yo ciertas reticencias con el concierto de estos senegales, puesto que los vi hará como quince o veinte años y no me gustaron mucho, la verdad. Supongo que no sería mi momento para apreciarlos, puesto que en esta actuación me sorprendieron y fascinaron. Aún siendo ya pocos los miembros de aquella banda originaria, normal porque tienen ya casi todos una avanzada edad, la música que hacen se me manifestó esplendorosa. Esa manera de tocar música cubana pero con el toque africano ahora sí que me conquistó. Del todo, además. Y para finalizar el día, y cómo los conciertos habían llegado a su fin, tocaba darse un baño de multitudes sumergiéndonos en lo más profundo de alguna de las batucadas que se forman en las plazas. Disfrutamos un rato de los tambores y bailes improvisados con aquellos que seguían teniendo ganas de fiesta y cuando las fuerzas nos abandonaron, decidimos retirarnos a nuestros aposentos para el día siguiente vivir la procesión final.

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Orchestra Baobab. Fotografía: ©Alejandro López García

El domingo el pasacalles inundó de colorido y tambores las calles de la zona monumental, partiendo desde la Plaza San Jorge hasta la Plaza Mayor, y vuelta a la primera. En esta comitiva desfilan los músicos y los niños que han participado en los talleres, por lo que tiene un sabor especial por aquello de ser una parte importante para los más pequeños.
Gran Womad Cáceres este de 2018. Ya estamos impacientes por vivir el del próximo año. + info | Texto y fotografías: Alejandro López García – fotografía musical & Nereida Rubio Gómez